Viajar en avión y transporte público

05 Nov 2020

El covid-19 se transmite fundamentalmente por las secreciones respiratorias de las personas infectadas de coronavirus, bien por contactos directos persona a persona (por el impacto de las denominadas gotitas de Flügge, gotas respiratorias de más de 5 micras capaces de transmitirse a distancias de hasta dos metros, que emitimos al toser, estornudar, hablar o cantar), bien por contacto indirecto, al tocar depósitos contaminados en suelos y superficies que previamente han tocado las personas portadoras de la infección. Por lo que todos nos hemos hecho la siguiente pregunta, ¿es seguro viajar en avión o ir en un transporte público donde la distancia es casi inevitable?

Recientes investigaciones evidencian que el virus SARS-CoV2 persiste días sobre algunas superficies como plástico y metal. También hay evidencias de que los virus respiratorios pueden transmitirse por el aire en partículas diminutas en suspensión denominadas aerosoles.

  1. Riesgo de contagio en medios de transporte colectivo
  2. Estudios sobre viajar en avión
  3. Estrategias terapéuticas
  4. Recomendaciones para viajar en avión u otro transporte público

De una forma general, la transmisión de la covid-19 suele producirse principalmente cuando las personas infectadas ya presentan síntomas. Sin embargo, hay que destacar que la transmisión en el periodo asintomático es posible, así como la transmisión después de la curación.

Riesgo de contagio en medios de transporte colectivo

Se conoce sobradamente que la permanencia durante largos periodos de tiempo en entornos cerrados y/o mal ventilados como puede ser el transporte público, manteniendo un estrecho contacto con otras personas, favorece la transmisión de la covid-19. Situaciones que, de forma instintiva, nos llevan a pensar en el vagón de un metro o en uno de los autobuses de línea de cualquier ciudad cosmopolita, en hora punta…

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define “contacto con una persona infectada” al viajar en avión, al hecho de estar en un asiento a una distancia máxima de dos filas de dicha persona. En estos casos, como en todos, debe destacarse que ambos factores: el tiempo de exposición y la distancia a la que se produce la exposición, importan.

Estudios sobre viajar en avión

Existen estudios científicos realizados con la finalidad de observar el comportamiento de los pasajeros y la tripulación dentro de un avión (por ejemplo, cómo se desplazan las personas por la cabina y cómo afecta ese movimiento a la cantidad y la duración de los contactos con otras personas) para relacionarlo con la probabilidad de contagio de covid-19 en este medio.  En ellos se observó que aproximadamente el 35-40% de los pasajeros se levantaba de su asiento una vez y el 24%, más de una vez. Otro 35-40% por ciento permanecía en sus asientos durante todo el vuelo. Se constató que los pasajeros con menos probabilidades de levantarse estaban en los asientos de ventana. Por consiguiente, los pasajeros con asientos de ventana tenían muchos menos acercamientos que las personas en otros asientos, disminuyendo las probabilidades de entrar en contacto con la enfermedad infecciosa. Sin embargo, el modelo igualmente concluyó que los pasajeros ubicados en asientos de pasillo y centrales -incluso los que están dentro del alcance de dos asientos de la OMS- tenían una probabilidad relativamente baja de contagiarse.

En consonancia, en octubre de 2020, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) publicó un registro de casos de contagio por covid-19 a bordo, demostrándose una escasa incidencia de transmisión de coronavirus durante los vuelos. Confirmaría que los sistemas de ventilación de los que disponen los aviones (que consiguen una elevada tasa de renovación del aire de cabina y con una dirección de circulación del aire de arriba abajo) controlarían el movimiento de partículas en suspensión en la cabina, limitándose con ello la propagación del virus. Otros elementos que forman parte de la dotación de los aviones, tales como el respaldo elevado de los asientos (que actuaría como barrera física natural) y los filtros de alta eficiencia (de tipo HEPA) contribuirían también a esa reducción.

Probablemente, serán necesarios más estudios en un futuro para asentar con firmeza estas afirmaciones. Si estás pensando en viajar en avión o en transporte público, infórmate antes acerca de las medidas de movilidad de tu municipio, datos que puedes encontrar en la web de AENA.

Estrategias terapéuticas

Los coronavirus se inactivan de forma eficiente en presencia de etanol (alcohol) a concentraciones del 62-71% y lejía (hipoclorito de sodio, a concentraciones bajas), con una reducción considerable de la cantidad de virus detectable tras 1-5 minutos de exposición. Otros productos que se han considerado útiles serían la povidona yodada 7,5% (Betadine ®), la clorhexidina 0,05% o el cloruro de benzalconio 0,1%, así como la simple solución de jabón líquido en concentración de 1:49, entre muchos otros.

Asimismo, se ha demostrado la termolabilidad del virus in vitro. Cuando se mantiene en un medio líquido (a una determinada concentración), el SARS-CoV-2 es muy estable a 4ºC (tras 14 días de incubación sólo baja 10 veces la concentración). Se obtiene una reducción de 1.000 veces en el título tras siete días, 1 día, 10 minutos y un minuto a temperaturas de incubación de 22ºC, 37ºC, 56ºC y 70ºC, respectivamente.

Las vacunas han demostrado ser medicamentos muy eficaces para el control de enfermedades infecciosas. Por ello, desde el inicio de la aparición del virus SARS-CoV-2 en humanos se han puesto en marcha muchas iniciativas con la intención de desarrollar, lo más rápidamente posible, vacunas para paliar la COVID19, seguras y eficaces.

Recomendaciones para viajar en avión u otro transporte público

No debe olvidarse, además de todo lo comentado, que se recomienda a los pasajeros seguir siempre las pautas de prevención personal estándar cuando se encuentren en un avión (o en cualquier otro medio de transporte análogo). Entre ellas, se incluyen:

  • Lavarse las manos con jabón con frecuencia o usar un desinfectante para manos después de tocar cualquier superficie.
  • Contemplar el hecho de evitar tocarse la cara (nariz y boca).
  • Evitar entrar en contacto con pasajeros que tosan, en la medida de lo posible.
  • Observar con diligencia guardar una distancia física de al menos un metro y medio con las demás personas. En las zonas de público en las que no se pueda garantizar ese distanciamiento, como sería el caso que nos ocupa, se recomienda utilizar las mascarillas. El uso de la mascarilla cuando no se pueda garantizar el mantenimiento de la distancia social pertinente, especialmente en aquellos casos en los que uno se encuentre en espacios concurridos y cerrados o mal ventilados, ayuda a romper la cadena de transmisión de la enfermedad.

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