Aprender a abrir la mente y ser más flexibles

05 Oct 2015
mente

Abrir la mente es fundamental para tener una actitud positiva ante la vida. Te enseñamos trucos para lograrlo.

Ejercitar la mente aporta beneficios a tu bienestar, tu felicidad aumenta y puedes ayudar a que tus pensamientos no te superen ante situaciones difíciles

Cada día experimentas infinitas emociones, tanto por aquello que vivimos como por lo que pensamos. Antes cada emoción solemos actuar de forma irracional y subjetiva, nos dejamos invadir de pensamientos que no siempre son reales y buscamos explicaciones, por qués, hasta que nos damos cuenta de que dejar fluir estas emociones es lo más sano para nuestra mente.

¿Cómo podemos ser más flexibles?

En general, la flexibilidad y la capacidad de adaptación nos convierten en personas más evolucionadas, maduras y completas. Estas son algunas de las propuestas para promover esta actitud de mente abierta y ser más flexibles:

  • Escuchar, poner atención e interés genuino en lo que sucede a nuestro alrededor y en lo que los demás nos cuentan.
  • Saber que más allá de nuestro punto de vista, existen otros muchos muy diferentes, que no significa que sean erróneos y que incluso pueden llegar a ser complementarios con el nuestro. Es importante cultivar la tolerancia y el respeto por los que no piensan como uno mismo.  En este sentido, es importante aceptar y agradecer consejos y sugerencias de los demás.
  • Hacer cosas diferentes. Es aconsejable atreverse de vez en cuando a salirse de la norma, la costumbre o los hábitos sin miedo a la opinión de los demás; es decir, salir de la denominada zona de confort.
  • Buscar nuevas experiencias, superando el miedo inicial. Para ello, es fundamental conectar con la parte estimulante que éstas suponen y tener en cuenta que detrás de estas nuevas experiencias pueden aparecer a la vez nuevas oportunidades.
  • Ser conscientes de si las actividades que nos ocupan la mayor parte del día las realizamos para cumplir expectativas ajenas o si realmente deseamos y queremos hacerlas. Es importante valorar si sabemos negarnos a posibles peticiones de los demás y poner límites, y si somos capaces de pedir ayuda o nos sentimos cómodos delegando.
  • Vigilar el nivel de perfeccionismo y autoexigencia. Debemos detectar si estamos cultivando un excesivo orden y rutina en nuestra dinámica diaria, con obligaciones y deberes autoimpuestos.
  • Aceptar los cambios, las sorpresas y la improvisación, lo que no necesariamente significa que nos guste todo lo que acontece. Seguramente nos sorprenderíamos ante la cantidad de veces en las que podríamos realizar algo que ni siquiera imaginábamos o de lo que no nos creíamos capaces.
  • Practicar meditación, dedicar momentos a pensar objetivamente y con mayor perspectiva lo que nos está sucediendo.

La salud mental y emocional es parte de nosotros, es lo que nos hace personas y gracias a ella disfrutamos de las cosas, nos enamoramos, nos enfadamos, sentimos tristeza… Todo en conjunto nos hace vivir.

Los pensamientos y sentimientos positivos son los que nos hacen sentir bien y nos llenan de felicidad. Los negativos, los sentimientos de tristeza, frustración, nos provocan mal estar y son desagradables, pero son muy necesarios para darnos cuenta posteriormente lo bueno.

Pero, ¿qué pasa cuando estos sentimientos negativos nos invaden?

¿Qué pasa cuando nos superan y entramos en un bucle de tristeza y pesimismo? Aquí es cuando entra en juego la aparición de la ansiedad, la angustia y en casos más extremos la depresión. Es por eso que en cualquier momento de tu vida, aunque te sientas mejor que nunca, debemos cuidar nuestra tu mente y aprender a controlar estos pensamientos que se convierten en estados de ánimo.

Ten en cuenta que eres muy capaz de controlar tu mente, eres muy capaz de ponerte por encima de esos pensamientos negativos, eres una persona fuerte por naturaleza y no pasa nada si durante una temporada vives en oscuridad por tus propios pensamientos. Todo pasa y tiempo después te sentirás orgulloso de haber luchado contra tus demonios y haber ganado tu propia batalla.

¿Quieres algunos consejos para controlar la mente?

  • Entiende tus emociones. Si te sientes desbordado y no sabes controlar tus emociones, para, relájate y escúchate. Te descubrirás a ti mismo y aprenderás a manejarlas.
  • Haz actividades productivas. Céntrate y déjate claro a ti mismo cuáles son las actividades que te gusta realizar y que te hacen sentir productivo.
  • Si un cambio llega a tu vida, trabaja por aceptarlo y adaptarte. No te resistas porque obtendrás un efecto negativo en tu mente.
  • Afronta tus miedos. Identifícalos y busca los recursos suficientes para luchar contra ellos.
  • Aprende de los errores y no te estanques en ellos. Si has cometido un error, aprende de ello y mejora, no te culpabilices.

Es muy importante entender que sólo puedes controlar lo controlable, aquello que depende de ti y que en algún momento tienes en tus manos, pero nunca podrás controlar todo lo que pasa a tu alrededor. Muchas veces tendemos a querer tener todo bajo control para sentir satisfacción interior, pero hay que tener consciencia de que la vida también es desorden y hay que subirse al tren y fluir en el caos. Una vez aprendido, sentirás que la tranquilidad y la calma invaden tu vida. Y si en algún momento te sientes desbordado, al límite y necesitas ayuda, recurre al apoyo psicológico de profesionales para avanzar en todos estos cambios. En DKV Club Salud y Bienestar colaboramos con ITA, que son especialistas en salud mental y trabajan con diferentes tipos de trastornos, para brindarte esa ayuda que puedes necesitar en algún momento de tu vida.

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Autor/a:

Elena Mató

Especialista en Psicología – Psicóloga consultora de Advance Medical