Crisis de pareja, señales de alarma

31 Mar 2014
crisis de pareja

Como su propia definición indica, una crisis es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Y si trasladamos este término al ámbito social, una crisis de pareja suele implicar un elevado nivel de conflicto e insatisfacción, acompañados de la existencia de dudas, confusión e incertidumbre, creando esta inestabilidad que induce a los miembros de la pareja a replantearse la relación y a tomar una decisión: seguir juntos, realizando cambios, permanecer indefinidamente en esta situación de amenaza de ruptura o separarse.

Cómo identificar una crisis de pareja

  • El descubrimiento de una infidelidad.
  • La sensación de incomodidad y desagrado ante todo lo que dice o hace la otra persona, centrándose y magnificando los defectos o aspectos negativos del otro.
  • Las frecuentes discusiones a raíz de motivos insignificantes en la relación.
  • El hecho de sacar a relucir acusaciones por acciones del pasado o situaciones que no se resolvieron adecuadamente y quedaron pendientes.
  • El uso de constantes críticas destructivas hacia el otro, de ataques, descalificaciones e invalidaciones, a solas o en presencia de familiares o amigos.
  • La actitud defensiva, la irritabilidad y la tensión constante entre ambos miembros.

Es importante la colaboración mutua para solucionar una crisis de pareja

  • Ante una situación difícil, hacer uso del desprecio, el insulto o el sarcasmo en lugar de brindar el apoyo y la colaboración deseable en una relación de pareja saludable.
  • La incomunicación, el uso del silencio como distanciamiento e indiferencia y la ruptura de la complicidad y la comunicación emocional. La ausencia de diálogo más allá de aspectos concretos y cotidianos o poner la televisión en los momentos compartidos como forma de llenar el espacio son también signos de desapego.
  • Aspereza en el trato, así como dejar de atender de forma especial, de cuidar y de mostrar interés por el otro. En muchos casos, estas actitudes conllevan asociadas la incapacidad para ponerse en el lugar del otro, de mostrar empatía y proximidad.
  • Escasa o nula vida sexual y de muestras de afecto y cariño entre los miembros, con una clara ausencia de intimidad y de confianza mutua.
  • Un exceso de dedicación al trabajo, prolongando deliberadamente las horas dedicadas al mismo o a determinadas actividades, aficiones o hobbies que se realizan sin la pareja. Con ello, se evita pasar tiempo junto a la misma.
  • Falta de objetivos, planes y proyectos en común, muchas veces asociados a una ausencia de ilusión y de colaboración en los mismos, hecho que implica indiferencia y desinterés ante decisiones significativas para la pareja.

Una vez detectada una situación de crisis de pareja es importante no quedarse estancados en la misma por el sufrimiento y el desgaste que suele suponer en los miembros de la pareja. Para la resolución de una crisis es conveniente la colaboración de ambos; sin embargo, si se perciben excesivas dificultades, puede ser conveniente realizar una terapia de pareja para clarificar la situación, tomar una decisión y actuar en consecuencia.

 

Elena Mató
Especialista en Psicología Clínica
Psicóloga consultora de Advance Medical

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