Ansiedad en el trabajo, ¿Cómo controlarla?

02 Sep 2021
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5 minutos
La ansiedad es uno delos problemas más frecuentes en la sociedad actual y puede manifestarse de formas muy diversas. ¿Cómo nos afecta? Te proponemos ejercicios prácticos para gestionar la ansiedad.
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Cómo gestionar la ansiedad

La ansiedad es un fenómeno cada vez más presente en la sociedad moderna. Es una experiencia que prácticamente todos conocemos, cerca de un 25 % de la población adulta del mundo occidental sufre graves problemas de ansiedad en algún momento de su vida.

Además, los efectos del COVID-19 han provocado un desajuste de carácter psicológico en muchas personas, sobre todo entre la población en activo, que se han visto afectadas por síntomas de ansiedad o alteraciones del sueño que influyen directamente en su salud mental.

Así se constata en el estudio elaborado por Affor sobre el impacto de la COVID-19 en la salud psicológica de los trabajadores en España, del que se desprende que el 42% de la población encuestada presenta síntomas de ansiedad, mientras que el 27,3% siente que su salud ha empeorado.

¿En qué consiste la ansiedad?

Se trata de una reacción normal presente en todas las personas ante ciertas situaciones determinadas (por ejemplo, antes de una prueba médica o una cita importante de trabajo). Puede proporcionarnos una ayuda adicional para escapar de un peligro o darnos energía para afrontar mejor ciertas situaciones. Entendida como tal, es un mecanismo de defensa del organismo, y, por tanto, no es necesariamente negativa.

¿Cuándo se convierte en un problema?

La ansiedad se convierte en un problema cuando los síntomas son: graves o desagradables; perduran en el tiempo; ocurren con demasiada frecuencia; aparecen ante situaciones que realmente no deberían ser estresantes; nos impiden hacer lo que deseamos hacer. La ansiedad es la más común y universal de las emociones. Es una respuesta normal y adaptativa, que constituye nuestro sistema de alarma automático como la respuesta emocional que nos prepara para luchar o para huir ante una situación de peligro. Pero si esta respuesta aparece ante situaciones que no son realmente peligrosas y, aun así, se interpretan como algo verdaderamente amenazante, es entonces cuando parece el problema. En la mayoría de los casos, estas respuestas de ansiedad excesivas surgen de conductas y reacciones aprendidas, lo que significa que podemos aprender a gestionarlas y responder de otra manera.

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Cómo gestionar la ansiedad

La ansiedad nos afecta en la forma en la que pensamos, reaccionamos físicamente y actuamos. ¿Cómo controlar la ansiedad? Te damos diferentes estrategias para gestionar la ansiedad.

Síntomas de la ansiedad. ¿Cómo nos afecta?

La ansiedad nos afecta en la forma en la que pensamos, reaccionamos físicamente y actuamos.

  1. Pensamientos. Cuando una persona no controla la ansiedad puede pensar, de forma automática: “no voy a poder superarlo”, “me va a pasar algo malo”… Estos pensamientos son irracionales y poco realistas, y generan malestar.

  2. Reacciones físicas de nuestro cuerpo. Hay una gran diversidad de síntomas físicos relacionados con la ansiedad (dolor de cabeza, náuseas, mareos, taquicardia, temblores, tensión muscular…). Aparecen para preparar al cuerpo frente a una amenaza. La sintomatología es muy desagradable, a veces aparece sin razón aparente, de manera que la persona pueda pensar que tiene un problema físico.

  3. Actos. Las personas que padecen ansiedad tienen a evitar situaciones, lugares o personas. Haciendo esto, en un primer momento se sienten mejor, ya que, experimentan un alivio inmediato de los síntomas. Pero, a largo plazo la evitación siempre agrava el problema, ya que la ansiedad se asocia cada vez más con aquello que se evita, lo que hace que sea más difícil afrontarlo en un futuro.

El manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales en su última versión (DSM-5) rige los criterios diagnósticos y la clasificación de los diferentes trastornos en psicología y psiquiatría.

En este caso, distingue un ataque de ansiedad si cuatro o más de estos síntomas aparecen juntos:

  • Nerviosismo, agitación y tensión

  • Sensación de peligro

  • Aumento del ritmo cardiaco

  • Respiración acelerada (hiperventilación)

  • Debilidad o cansancio

  • Problemas para concentrarse o pensar en otra cosa que no sea lo que nos preocupa

  • Problemas de estómago o dolores de cabeza

  • Cambios en el ritmo del sueño

  • Temblores

  • Sudoración

 

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Equipo medico dkv
Autor/a:

Equipo médico DKV

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