Bulos sobre la vacuna del coronavirus

09 Abr 2021

Desde el inicio de la pandemia de coronavirus circulan desinformaciones sobre las vacunas contra la COVID-19. Por ejemplo, se han viralizado vídeos y publicaciones que afirman que estas vacunas alterarán nuestro ADN y están fabricadas a base de células de fetos abortados. También mensajes que afirman que Bill Gates ha financiado vacunas que portan microchips para "controlar la población mundial". Ninguna de estas afirmaciones es cierta. Os lo explicamos.

  • No, las vacunas de ARN mensajero no alteran nuestro ADN
  • No, la vacuna del coronavirus no "se fabrica a base de células de fetos abortados"
  • De los microchips en las vacunas a la patente del coronavirus: los bulos que utilizan a Bill Gates para desinformar sobre la COVID-19
  • No, no hay pruebas de que en Gibraltar hayan muerto 53 personas tras recibir la vacuna contra la COVID-19
  • Las afirmaciones falsas del vídeo que asegura que la vacuna contra el coronavirus “enferma” al 80% de las personas que la reciben
  • No, una voluntaria del ensayo clínico de la vacuna de Pfizer no ha sufrido una erupción en la planta de los pies como efecto secundario
  • No, la mujer de esta imagen no ha sufrido un aborto después de recibir la vacuna contra la COVID-19
  • No, no hay pruebas de que las vacunas contra la COVID-19 de Pfizer y Moderna causen convulsiones
  • No, la comunidad islámica de España no ha declarado que no se van a vacunar contra la COVID-19
  • No, no se ha suspendido la vacunación contra la COVID-19 en toda la ciudad de Rosario (Argentina) “debido a la cantidad y severidad de las reacciones adversas presentadas”
  • No, el Tribunal Constitucional de Austria no ha prohibido el uso de mascarillas en las escuelas
  • No, no hay evidencias de que el 30% de los vacunados contra la COVID-19 morirá en pocos meses 
  • No, esta imagen que sitúa a migrantes como grupo prioritario de vacunación contra la COVID-19 no es un documento oficial del Ministerio de Sanidad
  • No, no hay evidencias de que la vacuna de la polio “inoculó cáncer a millones de personas en los años 50 y 60"

No, las vacunas de ARN mensajero no alteran nuestro ADN

En las últimas semanas se han compartido en redes sociales mensajes que afirman que las vacunas de ARN mensajero alteran nuestro ADN. Es un bulo. Las vacunas de ARN mensajero no podrían de ninguna forma interferir en la secuencia de ADN de nuestras células, tal y como os hemos explicado en Maldita Ciencia.

Las vacunas de Moderna y de Pfizer frente a la COVID-19 son de ARN mensajero. Este tipo de vacunas introducen una secuencia de ARN con las instrucciones para producir el antígeno (sustancia que provoca que el sistema inmunitario produzca anticuerpos contra sí mismo) en nuestras células. De esta forma se entrena al sistema inmune para que reconozca los patógenos que causan enfermedades y así pueda defenderse de ellas.

Lo que hacen las vacunas de ARN mensajero es, en vez de introducir en el organismo un patógeno atenuado o una parte de este, introducir las instrucciones para que sea nuestro propio organismo el que produzca el antígeno (en este caso una proteína) que desencadene la reacción del sistema inmune.

Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), descarta que estas moléculas vayan "a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas”. “El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje", explicaba a Maldita Ciencia.

Por lo tanto, no es cierto que las vacunas de ARN mensajero puedan hacer que seamos "un ser transgénico", tal y como indica en este vídeo una persona llamada Fernando López-Mirones que se presenta como biólogo y divulgador. También está llena de falsedades la cadena de WhatsApp atribuida a Robert F. Kennedy Jr. que dice que las vacunas de ARN "representan la manipulación genética" y causan "daño genético irreparable".

Y tampoco son ciertas las afirmaciones del vídeo en el que 160 supuestos médicos "desaprueban la vacuna anticovid" porque "cambiará nuestro ADN". Además, dichas personas aparecen por videollamada en un programa y no son identificadas adecuadamente así que no es posible saber si realmente son médicos.

No, la vacuna del coronavirus no "se fabrica a base de células de fetos abortados"

Algunos contenidos que se han compartido en las últimas semanas en redes señalan que las vacunas contienen células de animales y de "niños abortados". Por ejemplo, ha circulado una imagen que indica que la posible vacuna contra la COVID-19 que está desarrollando AstraZeneca lleva entre sus ingredientes "tejido pulmonar de varón caucásico abortado de 14 semanas".

Sin embargo, no es cierto que las vacunas contengan células de fetos abortados. Para generar la versión debilitada de los virus utilizados en las vacunas (los que harán que nuestro sistema inmune "aprenda a pelear" contra esa amenaza externa) hay que cultivarlos. Eso no puede hacerse en cualquier superficie, ya que estos necesitan células a las que infectar para sobrevivir.

Teniendo en cuenta que utilizar animales vivos en investigación científica tiene algunos inconvenientes (coste, logística, homogeneización de los resultados y riesgo de contaminación del resultado con otros microbios), la opción más eficiente para la producción de las vacunas es el uso de cultivos celulares, es decir, células (de procedencia animal o humana) que se cultivan en un medio artificial de forma controlada.

Para ello se extrae una muestra de tejido de un órgano que contiene distintos tipos de células con distintas características. A partir de ahí se depuran y seleccionan aquellas células concretas que interesen para la investigación. Las células resultantes (que son descendientes de las que estuvieron en el órgano del que se extrajo la muestra directa pero nunca formaron parte de él) se pueden reproducir un determinado número de veces creando así una línea celular que permite investigar con ellas incluso cuando las células originales ya han muerto.

Existen algunas líneas celulares ampliamente conocidas, como la HeLa, cuyo origen es parte de un tumor de una mujer llamada Henrietta Lacks en la década de 1950, y la WI-38 y MRC-5, que proceden de tejidos extraídos de dos fetos resultado de dos abortos (realizados por motivos médicos) en 1961 y 1966 respectivamente.

Es cierto que el uso de líneas celulares humanas es un debate ético, pero  las células que se han empleado para el desarrollo de vacunas y las que se estén empleando para la investigación de la posible vacuna para la COVID-19 nunca han formado parte de los tejidos del feto original. Puedes consultar más información en este artículo.

De los microchips en las vacunas a la patente del coronavirus: los bulos que utilizan a Bill Gates para desinformar sobre la COVID-19

Algunas desinformaciones intentan relacionar a Bill Gates y a su fundación con el origen del virus y con supuestas vacunas contra la COVID-19 creadas para controlarnos. Como ya os hemos contado en Maldita Ciencia, no es cierto que Bill Gates haya dicho que más de 700.000 personas morirán por la vacuna del coronavirus ni que haya financiado vacunas que portasen microchips o nanobots para "controlar la población mundial".

Para sostener este tipo de teorías, se sacan de contexto las respuestas que Gates dio en una sesión de preguntas que ofreció en la red social Reddit. En ella, uno de los usuarios  preguntó por los cambios que se tendrían que hacer en la forma en que operan las empresas para mantener la economía y proporcionar distanciamiento social. Gates respondoó: “La cuestión de qué empresas deberían continuar es complicada. Ciertamente, el suministro de alimentos y el sistema de salud (...) Eventualmente tendremos algunos certificados digitales para mostrar quién se recuperó o se hizo la prueba recientemente o, cuando tengamos una vacuna, quién la recibió”. Esta fue la respuesta completa, sin ninguna mención a microchips ni nanobots, pero que se sacó de contexto para servir de soporte a diferentes teorías de la conspiración.

Además, no hay pruebas de que Gates sea el propietario de la patente del actual brote del coronavirus ni de que haya escrito una carta en la que diga que el coronavirus es "el gran corrector" y que "está aquí para enseñarnos unas lecciones que parece hemos olvidado".

No, no hay pruebas de que en Gibraltar hayan muerto 53 personas tras recibir la vacuna contra la COVID-19

Se ha difundido un contenido que asegura que 53 personas han muerto en Gibraltar tras recibir la vacuna contra la COVID-19 "tan sólo 10 días después de comenzar el proceso". No hay pruebas de que sea así.

La web que lo difunde no aporta ningún tipo de prueba y el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, ha asegurado a Maldita.es que no es cierto. A través de su cuenta de Twitter, ha afirmado que el contenido es "una mentira" y que "nadie debería creer ni una palabra" de lo que dice.

Además, la Autoridad de Salud de Gibraltar (GHA, por sus siglas en inglés) ha indicado en un comunicado remitido a Maldita.es que "no hay evidencias de que ninguna de las 11.073 personas vacunadas en Gibraltar haya muerto a consecuencia de ninguna reacción a la vacuna" y que "las afirmaciones que dicen lo contrario en las redes sociales son completamente falsas".

De esas 11.073 personas vacunadas en Gibraltar a fecha de 26 de enero, la GHA afirma que han fallecido seis "por razones que no están relacionadas con la vacunación". "No hay evidencias para relacionarlas (las muertes) de ninguna forma con la vacunación", añaden.

Las afirmaciones falsas del vídeo que asegura que la vacuna contra el coronavirus “enferma” al 80% de las personas que la reciben

Se ha viralizado un vídeo en el que varias personas, entre ellas la activista antivacunas y promotora de teorías de la conspiración, Judy Mikovits, hablan sobre las vacunas contra el coronavirus. Entre las afirmaciones falsas que sostienen, aseguran que las vacunas de ARN mensajero (ARNm) no cumplen con la definición de vacuna, que van a cambiar nuestro ADN y que causan efectos adversos en el 80% de las personas vacunadas.

Pero nada de esto es cierto. La vacuna de ARN mensajero sí cumple con la definición de vacuna de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y no altera el ADN. Además, también es falso que “enferma” al 80% de personas que la reciben.

Las vacunas pueden causar algunas reacciones adversas, casi siempre leves. Sin embargo, los datos recopilados hasta ahora tanto en los ensayos clínicos como en la aplicación de las vacunas contra la COVID-19 en los primeros grupos de población vacunados señalan que estas vacunas son seguras y contradicen la afirmación de que van a “enfermar” al 80% de la población. En Maldita.es ya os hemos contado todas las fases de investigación por las que tiene que pasar una nueva vacuna antes de ser aprobada.

No, una voluntaria del ensayo clínico de la vacuna de Pfizer no ha sufrido una erupción en la planta de los pies como efecto secundario

En una imagen que se ha compartido en redes sociales vemos los pies de una persona con erupciones. "Es una erupción medicamentosa fija como efecto adverso 'leve' de la vacuna Pfizer en una voluntaria", afirma el mensaje con el que se comparte la imagen. Pero se trata de un bulo. Esta erupción no es un efecto secundario derivado de la vacuna contra la COVID-19.

Pfizer afirma que la voluntaria sí participó en uno de los ensayos clínicos de la vacuna contra la COVID-19. No obstante, indica que su condición médica no está relacionada con su participación en el ensayo clínico. La compañía insiste en que no se han observado problemas de seguridad graves de la vacuna.

La propia voluntaria asegura que los fabricantes de la vacuna le han comunicado que ella se encontraba en el grupo placebo del ensayo. Además, subió un vídeo a su canal de YouTube que ya no está disponible y en el que explicaba que, según los dermatólogos a los que acudió, la reacción fue provocada por un fármaco antiinflamatorio denominado ketoprofeno.

No, la mujer de esta imagen no ha sufrido un aborto después de recibir la vacuna contra la COVID-19

Ha circulado en Facebook y Twitter una imagen en la que aparece una mujer supuestamente recibiendo la inyección contra la COVID-19 y sujetando fotografías de una ecografía. Se comparte afirmando que es “la doctora Sara Beltrán Ponce”, de Milwaukee (Estados Unidos) y que tiene un embarazo de 14 semanas, pero días después de recibir la vacuna “sufrió un aborto perdiendo a Eva, su futura hija”. Es un bulo.

La mujer que aparece en la imagen viral sujetando las fotografías de la ecografía no es la supuesta doctora Sara Beltrán Ponce, sino que es Amy Guy-Ulrich. La imagen la publicó la sanitaria el 7 de enero en el grupo de Facebook Hearts For Healthcare Workers con el siguiente mensaje: “Cada decisión como padre es difícil, para mí, la vacuna contra la COVID-19 fue la correcta”.

Varios usuarios alertaron hace pocos días a Guy-Ulrich sobre el uso de su foto en los comentarios de la publicación original. La sanitaria respondió que se encontraba “feliz, sana y embarazada” adjuntando una fotografía del estado de su embarazo.

No, no hay pruebas de que las vacunas contra la COVID-19 de Pfizer y Moderna causen convulsiones

También se han viralizado dos vídeos de mujeres que supuestamente han recibido la vacuna de Pfizer y Moderna contra la COVID-19, respectivamente, y sufren una “reacción neurológica adversa”. En uno aparece una mujer de Luisiana (Estados Unidos) temblando aparentemente de forma incontrolada mientras intenta caminar sosteniéndose en las paredes. En el segundo vídeo sale una mujer, también con “temblores”, que se identifica con el nombre de Shawn Skelton, dice ser de Indiana (Estados Unidos) y afirma sufrir “convulsiones” tras recibir la vacuna de Moderna.

Sin embargo, a día de hoy, no hay pruebas de que las vacunas contra la COVID-19 de Pfizer y Moderna causen convulsiones. Desde Pfizer afirman a Maldita.es que, aunque están investigando el caso, todavía no han sido capaces de confirmar la relación entre la vacuna y la reacción que sufre la mujer. La compañía indica que los trastornos neuromusculares no se han identificado, hasta la fecha, como un efecto adverso de la vacuna.

La situación es similar con la vacuna de Moderna. Ni en el comunicado de la propia farmacéutica ni en el artículo publicado en la revista médica New England Journal of Medicine se describen las convulsiones como un efecto adverso registrado en los ensayos clínicos.

Tanto Tomás Segura, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Albacete, como Jorge Matías-Guiu, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, indicaban a Maldita.es que a su parecer, y sin contar con más datos sobre sus situaciones clínicas, lo que sufren estas mujeres no son convulsiones, sino mioclonías (movimientos involuntarios breves y rápidos producidos en el sistema nervioso) y que su origen podría ser psicosomático.

No, la comunidad islámica de España no ha declarado que no se van a vacunar contra la COVID-19

En los últimos días ha circulado una imagen que afirma que “la comunidad islámica española declara que no se vacunan de COVID-19 ni de nada”. Es uno de los últimos bulos sobre la vacuna. La Comisión Islámica de España, que es la entidad representativa de las comunidades religiosas islámicas en el país tras la firma del acuerdo de cooperación con el Estado en 1992, ha emitido una nota informativa en la que asegura que el cartel que se está moviendo es falso.

Este organismo recomienda a los musulmanes "seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias españolas e internacionales oficiales, también ahora sobre las vacunas". Del mismo modo, pide que se haga caso omiso a la imagen, que tiene como objetivo "difundir un bulo que provoque animadversión contra los musulmanes".

Además, la fotografía que aparece en el cartel no está relacionada con la Comisión Islámica de España o con sus representantes. El que aparece es Abu Bakr al-Baghdadi, líder del autodenominado grupo terrorista Estado Islámico. Maldita.es la ha encontrado publicada por Associated Press (AP).

En el pie de foto se especifica que la imagen ha sido extraída de un vídeo publicado en "un sitio web extremista el sábado 5 de julio de 2014" y que en ella aparece Abu Bakr al-Baghdadi en su primera comparecencia pública en una mezquita de Irak.

No, no se ha suspendido la vacunación contra la COVID-19 en toda la ciudad de Rosario (Argentina) “debido a la cantidad y severidad de las reacciones adversas presentadas”

También se han viralizado varias desinformaciones firmadas por el grupo negacionista Médicos por la Verdad Argentina que aseguran que se suspendía “la vacunación en toda la ciudad de Rosario", en la provincia de Santa Fe en Argentina, “debido a la cantidad y severidad de las reacciones adversas presentadas”. Es otro de los bulos sobre la vacuna.

El Ministerio de Salud de Santa Fe, provincia a la que pertenece Rosario, publicó en su perfil de Twitter el 1 de enero que “no se ha suspendido el operativo de vacunación contra el Covid19”. Y añadió que, “por el contrario, el mismo continúa realizándose dentro del cronograma previsto”.

También el pasado 1 de enero, tres días más tarde del inicio de vacunación en Argentina, la Secretaría de Salud Pública de Rosario publicó un tuit al respecto. “Ante la viralización de audios referidos a la vacunación en la ciudad de Rosario, desde @SaludRosario queremos informar que la campaña de vacunación para #covid19 continúa normalmente según el cronograma propuesto el próximo lunes 4 de enero”, tuiteó.

Por su parte, el secretario de Salud Pública de Rosario, Leonardo Caruana, ha explicado que si bien se manifestaron efectos adversos supuestamente atribuibles a la vacunación, todos se produjeron en un porcentaje mínimo de las personas vacunadas. “Además, se trata de efectos que están descritos como habituales con otras vacunas, como síndromes febriles, dolores musculares o de cabeza”, ha contado al medio de verificación argentino Chequeado, miembro del International Fact-Checking Network (IFCN), al que también pertenece Maldita.es.

Caruana también ha declarado que en las situaciones particulares en las que se ha dado alguna sintomatología se ha hecho un seguimiento del caso, pero no se ha registrado ninguna situación de gravedad.

No, el Tribunal Constitucional de Austria no ha prohibido el uso de mascarillas en las escuelas

Varias publicaciones titulan que “el Tribunal Constitucional de Austria prohíbe las mascarillas en las escuelas”. Sin embargo, más adelante, en el texto no vuelven a hacer mención a esta supuesta prohibición. Es un bulo.

Dichas publicaciones mencionan además que el Tribunal Constitucional ha determinado que dos medidas tomadas por el gobierno son “ilegales”. Es cierto que este tribunal dictaminó el 23 de diciembre de 2020 que dos medidas gubernamentales para combatir la propagación del virus en las escuelas eran ilegales. Se trataba del uso obligatorio de mascarillas (salvo en las clases) y la división de las clases en dos mitades para enseñar en turnos alternos.

El Ministerio de Educación de Austria había tomado estas medidas a través de una ordenanza emitida en mayo de 2020 para hacer frente a las consecuencias de la COVID-19 en el sistema escolar, según se indica en el comunicado emitido por el Tribunal Constitucional.

Los padres de dos niños apelaron ante dicho tribunal estas medidas alegando que violaban los principios de igualdad ante la ley, el derecho a la vida privada y el derecho a la educación.

El Tribunal Constitucional indica que le solicitó al ministro federal que presentara un expediente sobre la implementación de esta ordenanza, pero este no lo hizo y “no pudo explicar de manera comprensible por qué consideró necesarias las medidas impugnadas”. “Por tanto, estas medidas fueron impuestas ilegalmente”, señala el comunicado.

Es decir, el tribunal considera que el hecho de que el reglamento se elaborara sin una base “comprensible” es suficiente para determinar que es ilegal. Pero en ningún momento ha prohibido que las mascarillas se lleven en las escuelas.

No, no hay evidencias de que el 30% de los vacunados contra la COVID-19 morirá en pocos meses

Se ha viralizado un contenido que dice que el 30% de los vacunados contra la COVID-19 morirá en pocos meses porque la vacuna provocará una “tormenta de citoquinas”. Pero, al contrario de lo que dice la publicación, no hay evidencias de que las vacunas de ARN mensajero (ARNm) contra la COVID-19 provoquen una “tormenta de citoquinas” ni muertes.

La llamada “tormenta de citoquinas” (o de citocinas) es una respuesta inflamatoria desmesurada en la que está implicado el sistema inmune. Pero África González Fernández, catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo, explicaba a Maldita.es que "no hay ninguna evidencia de que las vacunas produzcan tormenta de citocinas”. “Al contrario, la evitan", aseguraba.

El texto también dice que las vacunas de ARNm generarán "un fenómeno llamado mejora dependiente de anticuerpos (ADE)" que supuestamente permite que el ARN mensajero se replique "indefinidamente" creando "trozos" de proteína S en el interior de nuestro cuerpo. En Maldita.es ya os hemos explicado con todo detalle cómo funcionan estas vacunas.

Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, contaba a Maldita.es que el fenómeno ADE consiste en que los anticuerpos podrían unirse al virus y facilitar la infección de las células. Pero, según el experto, no se ha identificado este fenómeno en el caso de la COVID-19. “Tampoco la gravedad de la enfermedad se ha podido asociar con este fenómeno", añadía.

Al contrario de lo que dice el texto, tampoco hay evidencias de que las vacunas de ARNm "destruyan" nuestros pulmones ni causen enfermedades autoinmunes. González indicaba que las enfermedades autoinmunes "son muy variadas y de causas no muy claras, pero todas tienen una base genética y ambiental”. “Una de ellas es las infecciones, pero no las vacunas", subrayaba.

Por su parte, Alcamí aseguraba que no es cierto que los anticuerpos de la proteína S ataquen a los glóbulos rojos como dice el texto, ni tampoco que produzcan enfermedades autoinmunes: "No se ha demostrado y no hay determinantes comunes entre la proteína S y los glóbulos rojos que dieran una reacción cruzada".

Todas estas afirmaciones se les atribuyen a la genetista francesa Alexandra Henrion-Caude, a la osteópata estadounidense y activista antivacunasSherri Tenpenny y a la bióloga y profesora en la Facultad de Medicina del University College de Dublín Dolores Cahill. Las tres son conocidas por haber defendido desinformaciones sobre la pandemia de la COVID-19.

No, esta imagen que sitúa a migrantes como grupo prioritario de vacunación contra la COVID-19 no es un documento oficial del Ministerio de Sanidad

Un mensaje que circula en TikTok indica que “si eres migrante tienes derecho por encima de los españoles a ponerte la vacuna en quinta posición”. “Y no se cortan al ponerlo, ahí tenéis el listado oficial", indica la publicación, que se comparte junto a una imagen que supuestamente indica cuáles son “los grupos prioritarios de vacunación frente a la COVID-19”.

De los ocho grupos que se muestran en este supuesto “listado oficial”, el quinto con prioridad para recibir la inyección estaría formado por las personas institucionalizadas y en riesgo de exclusión social, entre las que se encontrarían los migrantes.

Pero es un bulo que sea un listado oficial. La captura procede de un estudio de noviembre de 2020 de una plataforma independiente de científicos, que asegura que no es un documento oficial del Ministerio de Sanidad.

En concreto, la imagen proviene de un estudio realizado por el Grupo Colaborativo Multidisciplinar para el Seguimiento Científico de la COVID-19 (GCMSC), un grupo de investigación impulsado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) y la Asociación de Entidades de Investigación de Cataluña (ACER).

El estudio presentaba una propuesta para la campaña de vacunas contra el coronavirus en España. Tal y como se puede comprobar en su página web y en su perfil de Facebook, el informe se publicó el 23 de noviembre de 2020, días antes de que Sanidad publicase el documento oficial sobre la estrategia de vacunación frente a la COVID-19.

Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha remitido a Maldita.es a las infografías y documentos publicados en sus canales de comunicación, en los que no se ha encontrado rastro de la captura que circula. El organismo afirma que "si no hay rastro de la imagen en su web o redes sociales y además no tiene el membrete oficial del ministerio”, el documento no pertenece a ellos.

No, no hay evidencias de que la vacuna de la polio “inoculó cáncer a millones de personas en los años 50 y 60"

También ha circulado en redes sociales una publicación que indica que 98 millones de estadounidenses recibieron el virus del cáncer a través de la vacuna contra la polio. Sin embargo, el cáncer no es un virus que pueda ser inoculado.

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) aclara lo siguiente: "El cáncer no es una enfermedad transmisible, de persona a persona. Ni es factible que a una persona se le pueda inocular un cáncer, salvo en el hipotético caso del trasplante de órganos enfermos con una neoplasia (masa anormal de tejido que aparece cuando las células se multiplican más de lo debido o no se mueren cuando deberían)".

El texto, que circula al menos desde 2013 en varios idiomas, indica que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han admitido que "una vacuna inoculó cáncer a millones de personas en los años 50 y 60”.

Lo que ocurrió es que entre 1955 y 1963 se administraron vacunas que estaban contaminadas con el virus simio 40 (SV40). Este virus, según los CDC, provino de "cultivos de células de riñón de mono" que por aquel entonces se utilizaban para producir las vacunas contra la polio. El Gobierno de EEUU tomó medidas para verificar que los nuevos lotes de vacunas estuvieran libres del virus.

Una revisión publicada en International Journal of Cancer (IJC) indica que el virus SV40 es asintomático e inofensivo en su huésped natural, los monos. Pero "cuando se administra en el laboratorio a roedores recién nacidos en dosis altas, el SV40 es oncogénico y es capaz de transformar células humanas y de roedores en cultivo". Por lo tanto, la preocupación inicial fue la posibilidad de que este virus hubiera causado cáncer a los humanos que habían estado expuestos a la vacuna contaminada.

Aun así, no se ha encontrado una relación causal entre la vacuna contra la polio contaminada y el desarrollo de cáncer, según los CDC: "La mayoría de los estudios que analizan la relación entre SV40 y los cánceres (en humanos) son tranquilizadores, ya que no encuentran una asociación causal entre la recepción de la vacuna contra la poliomielitis contaminada con SV40 y el desarrollo de cáncer".

“Menos bulos, más rigor científico” es un proyecto de DKV Salud con contenido editorial de Maldita.es.

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