Heridas: tipos, primeros auxilios y cuándo ir a urgencias
Un corte en la cocina, un raspón por una caída o una rozadura haciendo deporte son situaciones cotidianas que generan heridas y que la mayoría de personas no sabe cómo manejar correctamente.
Según la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), España es uno de los países de Europa con menos formación en primeros auxilios. Cada año se registran en nuestro país más de 54.000 accidentes laborales con heridas abiertas, según datos del Ministerio de Trabajo. A esto se suman los miles de lesiones que se producen en el hogar. De hecho, los accidentes domésticos constituyen una causa muy frecuente de lesiones y problemas de salud, especialmente en personas mayores.
¿Qué es una herida y qué tipos existen?
Una herida es una lesión que altera la integridad de la piel o, en algunos casos, de las mucosas. Puede producirse por cortes, golpes, caídas, fricción, pinchazos, mordeduras o quemaduras. Al romperse la piel, se pierde la barrera natural del cuerpo contra las infecciones y puede haber lesiones en tejidos más profundos como músculos, nervios o vasos sanguíneos.
Las heridas se clasifican según su mecanismo de producción:
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Incisas: producidas por objetos cortantes, como cuchillos o cristales. Suelen tener bordes definidos y pueden sangrar más o menos según su profundidad y la zona afectada.
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Contusas: causadas por golpes o impactos. Pueden presentar bordes irregulares, hematoma, inflamación y daño de tejidos bajo la piel.
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Punzantes: provocadas por objetos puntiagudos (clavos, agujas). Aunque el orificio externo pueda ser pequeño, pueden ser profundas y requerir valoración, especialmente si el objeto estaba sucio, la herida está en el pie o existe riesgo de cuerpo extraño.
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Abrasiones o rozaduras: producidas por fricción con superficies rugosas. Superficiales, con pérdida de la capa externa de la piel.
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Laceraciones: causadas por desgarros. Bordes irregulares, mayor daño en los tejidos.
Identificar el tipo de heridas permite saber cómo actuar y cuándo es necesaria atención médica.
¿Cómo curar una herida paso a paso?
Ante cualquier herida leve, se recomienda seguir estos pasos según las indicaciones de la Mayo Clinic y la guía de la semFYC sobre herida sangrante:
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Protegerse. Lavarse las manos con agua y jabón. Si se dispone de guantes desechables, utilizarlos para evitar el contacto directo con la sangre.
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Detener el sangrado. Presionar suavemente la zona con una gasa estéril o un paño limpio hasta que deje de sangrar. Si es posible, elevar la zona por encima del corazón.
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Limpiar las heridas. Enjuaga la herida con abundante agua corriente para retirar suciedad visible. Si hay restos incrustados, la herida es profunda o no puedes limpiarla bien, consulta con un profesional sanitario. Lava suavemente la piel de alrededor con agua y jabón. Evita frotar el interior de la herida o usar productos irritantes.No utilizar agua oxigenada ni alcohol.
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Secar con gasas estériles. No usar algodón: sus fibras se adhieren a la herida y dificultan la cicatrización.
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Aplicar antiséptico. Tras limpiar la herida, puede utilizarse un antiséptico adecuado siguiendo las indicaciones del producto o de un profesional sanitario. El agua corriente o el suero fisiológico son la base de la limpieza. Evita aplicar alcohol, agua oxigenada u otros productos irritantes directamente sobre el tejido lesionado.
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Cubrir con apósito estéril. Cambiar el vendaje al menos una vez al día o cuando esté sucio o húmedo.
La medida más importante ante esta situación es mantener una presión directa sobre la herida hasta que cese el sangrado.
¿Y si la herida no deja de sangrar?
Aplica presión directa y continua con una gasa o paño limpio. Llama al 112 de inmediato si el sangrado es abundante, pulsátil, no se controla con presión directa, la persona se marea o pierde el conocimiento, o si la herida se acompaña de signos de gravedad. En ese caso, es fundamental llamar al 112, seguir presionando sin retirar la gasa (añadir más material encima si se empapa) y no extraer objetos que estén incrustados en la herida.
Controlar una hemorragia grave requiere técnicas específicas y saber actuar ante un sangrado abundante es tan importante como saber reaccionar ante un accidente de tráfico: cada minuto cuenta.
Errores frecuentes al curar heridas
Algunos gestos bien intencionados pueden complicar la evolución de las heridas. Estos son los errores más comunes:
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Usar agua oxigenada o alcohol directamente en la herida. Ambos irritan los tejidos y pueden retrasar la cicatrización.
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Limpiar con algodón. Las fibras se adhieren a la zona lesionada y aumentan el riesgo de infección. Es preferible utilizar gasas estériles.
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Dejar la herida al descubierto "para que respire". Las heridas suelen cicatrizar mejor cuando se mantienen protegidas y con un nivel adecuado de humedad mediante apósitos apropiados.
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Retirar objetos incrustados. Un cuerpo extraño clavado en profundidad puede estar taponando una hemorragia. No se debe extraer: hay que inmovilizarlo y acudir a urgencias.
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Soplar sobre la herida. Introduce bacterias de la boca directamente en la zona lesionada.
Estos errores también se cometen con las lesiones por picaduras: aplicar remedios caseros, rascarse o no limpiar la zona son fallos habituales que aumentan el riesgo de infección.
¿Cuándo acudir a urgencias por una herida?
Es necesario buscar atención médica de forma urgente si se presenta alguna de estas situaciones:
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El sangrado es abundante, pulsátil o no se controla con presión directa continua.
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La herida es profunda, extensa o tiene los bordes muy separados (puede necesitar sutura).
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Se observa tejido graso, músculo o hueso.
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Ha sido causada por una mordedura animal o humana, que tiene alto riesgo de infección.
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Aparecen signos de infección: enrojecimiento progresivo, hinchazón, calor, pus, mal olor, líneas rojas que se extienden desde las heridas o pérdida de sensibilidad en la zona.
Si la herida es de riesgo —por ejemplo, sucia, profunda, punzante, con tejido desvitalizado o por mordedura— y no conoces tu estado de vacunación antitetánica, consulta el mismo día con un profesional sanitario para valorar si necesitas vacunación y, en algunos casos, inmunoglobulina.
La necesidad y el momento del cierre con puntos deben valorarse individualmente. Dependen de la localización, profundidad, limpieza, mecanismo de la herida, riesgo de infección y estado de salud de la persona. Si los bordes están separados, la herida es profunda o afecta a cara, manos o articulaciones, conviene consultar cuanto antes.
Preguntas frecuentes sobre heridas
¿Cuánto tarda en cerrarse una herida?
El tiempo de cicatrización depende de la profundidad, la localización y el estado general de salud. Las heridas superficiales suelen cerrar en 7-10 días. Las más profundas pueden necesitar varias semanas. Factores como la diabetes, el tabaquismo o la malnutrición pueden retrasar el proceso.
¿Qué debe contener un botiquín para curar heridas en casa?
Un botiquín básico orientado a heridas debería incluir: guantes desechables, gasas estériles, suero fisiológico en monodosis, antiséptico (clorhexidina), apósitos de distintos tamaños, esparadrapo hipoalergénico, tiras de aproximación (tipo steri-strip), pinzas pequeñas, tijeras de punta roma y vendas elásticas.
¿Se puede infectar una herida que ya ha sido curada?
Sí. Aunque se haya limpiado y cubierto correctamente, una herida puede infectarse si no se realizan los cambios de apósito necesarios, si entra en contacto con suciedad o si el sistema inmunitario está debilitado. Es fundamental vigilar los signos de infección durante todo el proceso de cicatrización, entre ellos enrojecimiento creciente alrededor de la herida, calor local, edema, dolor persistente o en aumento, exudado purulento y fiebre.
¿Cada cuánto tiempo hay que renovar la vacuna del tétanos?
Ya no existe un intervalo fijo de recuerdo cada 10 años: la actuación se individualiza. La necesidad de vacunación antitetánica tras una herida depende de sus características y del historial de vacunación de cada persona. En las heridas limpias, el refuerzo puede ser necesario si la pauta está incompleta, es desconocida o ha transcurrido mucho tiempo desde la última dosis. En heridas potencialmente tetanígenas —por ejemplo, punzantes, contaminadas, por mordedura, aplastamiento o con tejido desvitalizado— puede estar indicada una dosis de vacuna y, en determinados casos, inmunoglobulina antitetánica. Si no sabes cuántas dosis has recibido, tienes una herida de riesgo o presentas inmunodepresión, consulta el mismo día con un profesional sanitario. No es recomendable decidir por cuenta propia si necesitas una dosis de recuerdo.
Si no sabes cuántas dosis has recibido, tienes una herida de riesgo o presentas inmunodepresión, consulta el mismo día con un profesional sanitario. No es recomendable decidir por cuenta propia si necesitas una dosis de recuerdo.
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