Caída de pelo durante la pandemia

18 Dic 2020

La infección por SARS-CoV-2 o COVID-19 está generando sorpresas a medida que se va conociendo cómo el virus interfiere en el cuerpo humano y cuáles son las características del organismo que influyen en la evolución posterior de la infección. Inicialmente, se conoció que el virus generaba problemas dermatológicos como reacciones urticariformes, sabañones, lesiones retiformes e isquémicas, entre otros. Recientemente. dos estudios liderados por dermatólogos españoles evalúan la relación entre el coronavirus y la caída de pelo.

Caída de pelo por estrés

Distintos estreses físicos en el cuerpo pueden desencadenar un tipo de pérdida de cabello llamada efluvio telógeno. Estos incluyen infecciones asociadas con fiebre alta, como la Covid-19, pero no se limitan a ella. La caída del cabello fue común en la pandemia de la gripe española de 1918-19, por ejemplo. El efluvio telógeno también puede desencadenarse por enfermedades asociadas a la pérdida de peso (particularmente si hay déficit de proteínas), traumas físicos o psicológicos (cirugía mayor, embarazo y algunos medicamentos), etc. En estas situaciones, los folículos pilosos en fase de crecimiento, conocida como fase anágena, se precipitan antes de lo normal en la fase de reposo, conocida como fase telógena. El cabello en telógeno se retiene en el folículo durante 2-3 meses antes de desprenderse, por lo que la caída del cabello que ocurre en el efluvio telógeno tiende a comenzar 2-3 meses después del fenómeno causante (embarazo, infección, etc.), siendo reversible cuando éste se elimina.

¿Se recupera?

En la gran mayoría de las personas, el crecimiento del cabello se recuperará espontáneamente en un período de 6 a 12 meses, siempre que la causa ya no esté presente. Por lo tanto, en el efluvio telógeno habrá un aumento diario de la muda que se produce de manera difusa sobre el cuero cabelludo, lo que provoca un aumento del número de pelos en el peine o cepillo, en la almohada o en el desagüe después del lavado del cabello. Por lo general, esta pérdida de volumen del cabello puede producir que al hacerse una coleta se aprecie notablemente más delgada, por ejemplo, y puede haber algo de adelgazamiento del cabello en las sienes. Es inusual ver adelgazamiento en otras partes del cuero cabelludo a menos que el desprendimiento sea grave.

El papel de los andrógenos en la caída de pelo

Por otro lado, la posible implicación de los andrógenos en la gravedad de la infección COVID-19, cuya base vendría argumentada por el mecanismo molecular requerido por el virus para su infectividad, se ha visto recientemente corroborada por un estudio español. En este estudio, se analizó a los pacientes más graves ingresados por COVID-19. En estos, se vio que la prevalencia (porcentaje de pacientes afectos) de alopecia androgénica (alopecia mediada por hormonas como la testosterona), en pacientes graves era mayor que en la población general. La explicación que podría estar detrás de esta relación es que el virus SARS-CoV-2 para penetrar en las células pulmonares depende de su adherencia a la proteína TMPRSS2. Y precisamente la expresión de esta proteína está relacionada con un incremento de la expresión del receptor androgénico. La hipótesis que sea plantea, pues, es que aquellos sujetos con una actividad androgénica aumentada podrían estar predispuestos a infecciones COVID-19 más graves.

Entonces, ¿qué hacer ante una caída de pelo?

Este diagnóstico puede ser muchas veces obvio, por ejemplo, es común que aumente la caída del cabello después de una enfermedad con fiebre alta, como hemos comentado. Sin embargo, si no se está seguro de la causa de la caída del cabello, si es particularmente grave o tiene otros síntomas, debemos consultar con su médico.

Si hemos tenido efluvio telógeno debido a una causa identificable como el COVID-19, el cabello debería volver a crecer naturalmente y no hay mucho que se pueda hacer para acelerar las cosas, a parte de la paciencia: el cabello crece alrededor de un centímetro por mes, por lo que pueden pasar varios meses antes de que el cabello nuevo sea lo suficientemente largo como para producir un aumento notable en el volumen del cabello. Existe alguna evidencia de que la deficiencia de hierro, que es común en mujeres en edad fértil, puede reducir el crecimiento del cabello, por lo que evaluar sus niveles puede ser de utilidad. No obstante, por otro lado, siempre que sigamos una dieta adecuada bien equilibrada, no hay evidencia de que otros suplementos, como vitaminas y minerales, ni determinados champus, sean útiles.

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Xavier Cubiro
Autor/a:

Xavier Cubiró

Licenciado en Medicina y Cirugía con calificación de premio extraordinario.