Síndrome del impostor: qué es, síntomas y cómo superarlo
Según una revisión sistemática de 2020 publicada en el Journal of General Internal Medicine, hasta el 70% de las personas experimentan el síndrome del impostor en algún momento de su vida. Este fenómeno psicológico, que hace sentir que los logros alcanzados no son merecidos, afecta tanto a estudiantes como a profesionales de éxito, y puede interferir significativamente en el bienestar emocional y el desarrollo profesional.
El síndrome del impostor no es un trastorno clínico reconocido oficialmente, aunque ha sido muy estudiado, su impacto es real: genera ansiedad, limita las oportunidades que se aceptan y provoca un desgaste emocional considerable. Conocer qué es, por qué aparece y cómo gestionarlo es el primer paso para recuperar la confianza en las propias capacidades.
¿Qué es el síndrome del impostor?
El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico en el que una persona siente que no merece sus logros, a pesar de tener evidencias objetivas de su competencia. Quienes lo experimentan atribuyen su éxito a la suerte, a factores externos o al esfuerzo excesivo, y viven con el miedo constante de ser descubiertos como un fraude.
Este término fue acuñado en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes, quienes observaron este patrón en mujeres de alto rendimiento que, a pesar de sus logros evidentes, sentían que habían engañado a todos. Posteriormente, investigaciones han demostrado que afecta por igual a hombres y mujeres de todas las edades y profesiones.
¿Por qué aparece? Causas del síndrome del impostor
Las causas del síndrome del impostor son múltiples y suelen combinarse. Entenderlas es fundamental para poder trabajar en su superación.
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Factores familiares: crecer en un entorno con expectativas muy altas, padres excesivamente críticos o comparaciones constantes entre hermanos puede generar inseguridad.
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Miedo al fracaso: sentir que cualquier éxito es temporal y que en algún momento serán expuestos.
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Perfeccionismo y autoexigencia: la búsqueda constante de resultados perfectos refuerza la idea de que lo que se hace nunca es suficiente, afectando la autoestima.
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Entornos muy competitivos: los ambientes académicos o laborales de alta exigencia pueden reforzar la percepción de no estar a la altura.
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Presión social: la demanda de excelencia desde edades tempranas fomenta la autocrítica excesiva.
Síntomas: cómo saber si se padece síndrome del impostor
Reconocer las señales del síndrome del impostor es el primer paso para abordarlo. Estas son las más comunes:
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Sensación de que los logros se deben a la suerte y no al propio mérito.
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Sensación de inseguridad, dudando constantemente de las propias capacidades.
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Minimizar los éxitos o quitarles importancia.
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Procrastinar tareas por miedo a no hacerlas perfectas.
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Miedo constante a ser descubierto como un fraude.
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Dificultad para aceptar cumplidos o reconocimientos.
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Trabajar en exceso para compensar la supuesta incompetencia.
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Compararse constantemente con otras personas.
Estos síntomas pueden generar ansiedad, estrés crónico y afectar la salud mental de forma significativa si no se abordan adecuadamente.
Los 5 tipos de síndrome del impostor
La experta Valerie Young identificó cinco perfiles comunes entre quienes padecen el síndrome del impostor:
¿Cómo superar el síndrome del impostor?
Superar el síndrome del impostor es posible con las estrategias adecuadas y, en algunos casos, con apoyo profesional. Estas son las más efectivas según la evidencia científica:
Reconocer y aceptar los sentimientos
El primer paso es identificar los pensamientos de impostor cuando aparecen. Entender que son comunes y que no indican falta de competencia ayuda a reducir su impacto.
Llevar un diario de logros y celebrarlos
Registrar los éxitos, grandes y pequeños, permite tener evidencia objetiva de las propias capacidades. Revisarlo cuando aparezcan las dudas es de gran ayuda. Celebrar los logros y éxitos puede ayudar a la persona a sentirse más segura de sus habilidades.
Cuestionar los pensamientos automáticos
La reestructuración cognitiva, una técnica de la Terapia Cognitivo-Conductual, permite identificar y desafiar los pensamientos distorsionados y negativos. En lugar de pensar "tuve suerte", es más realista pensar "me preparé bien". Identifica los pensamientos negativos y desafialos con pensamientos más realistas.
Hablar sobre ello
Compartir estos sentimientos con personas de confianza normaliza la experiencia. Muchas veces, descubrir que otros también lo sienten genera alivio y perspectiva.
Además, puedes obtener una perspectiva más objetiva sobre la situación y recibir ayuda emocional.
Practicar la autocompasión
Tratarse con la misma amabilidad que se tendría con un amigo es fundamental. Aceptar que cometer errores es parte del proceso de aprendizaje reduce la autocrítica excesiva.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si el síndrome del impostor interfiere significativamente en el trabajo, las relaciones o el bienestar emocional, es recomendable consultar con un profesional de la psicología. Otros indicadores para buscar ayuda incluyen:
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Síntomas de ansiedad o depresión asociados.
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Autocrítica constante e invalidante.
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Evitar oportunidades laborales o académicas por miedo al fracaso.
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Agotamiento por sobreexigencia constante (burnout).
La Terapia Cognitivo-Conductual ha demostrado ser efectiva para abordar este fenómeno. Actualmente existen opciones de psicología online que facilitan el acceso a este tipo de apoyo.
Preguntas frecuentes sobre el síndrome del impostor
¿El síndrome del impostor puede afectar a los adolescentes?
Sí, cada vez es más frecuente en adolescentes debido a la presión académica y las redes sociales. Puede manifestarse desde la etapa escolar, especialmente en estudiantes con alto rendimiento que sienten que no son suficientemente inteligentes
¿Existe algún test para saber si se padece síndrome del impostor?
Sí, la herramienta más utilizada es la Escala de Clance (Clance Impostor Phenomenon Scale), un cuestionario de 20 preguntas. Aunque no sustituye el diagnóstico profesional, puede orientar sobre la presencia de este fenómeno.
¿Puede el síndrome del impostor causar ansiedad o depresión?
El síndrome del impostor se asocia frecuentemente con ansiedad y depresión. Aunque no es una causa directa, la autocrítica constante, el estrés y el miedo al fracaso pueden contribuir a desarrollar o agravar estos trastornos.
¿Qué diferencia hay entre síndrome del impostor y baja autoestima?
Aunque pueden coexistir, son fenómenos diferentes. La baja autoestima es una valoración negativa general de uno mismo (“no soy capaz”, “no valgo lo suficiente”, mientras que el síndrome del impostor se centra específicamente en no sentirse merecedor de los logros obtenidos, a pesar de tener evidencias de competencia (“soy capaz pero no lo merezco”, no soy tan bueno como creen”).
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