Hepatitis B: el virus silencioso que puedes prevenir con pasos simples

Creado el
16 Dic 2025
Modificado el
08 Ene 2026
Tiempo de lectura
9 minutos
Más de 250 millones de personas viven con hepatitis B crónica lo que hace que sea un problema de salud mundial muy relevante por lo graves problemas que puede acarrear pero las vacunas pueden llegar a ser la solución.
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A veces, personas infectadas con el virus de hepatitis B pueden no presentar síntomas al inicio.
  1. ¿Qué es la hepatitis B?

  2. ¿Cómo se transmite?

  3. ¿Qué síntomas produce?

  4. ¿Qué es el anticuerpo Hepatitis B (anti-HBs)?

  5. ¿Cómo se detecta la hepatitis B o inmunidad?

  6. Prevención: la mejor estrategia para el hígado

  7. El tratamiento cuando hay infección crónica

  8. ¿Por qué importa la prevención holística?

¿Qué es la hepatitis B?

La hepatitis B es una infección del hígado provocada por el virus de la hepatitis B (VHB). El curso de la enfermedad puede variar: en algunas personas la infección es aguda y se resuelve en semanas o meses; en otras, evoluciona a una infección crónica, que puede durar toda la vida. 

Según estimaciones recientes de la World Health Organization (OMS), en 2022, unos 254 millones de personas vivirían con hepatitis B crónica. Eso convierte a la hepatitis B en un problema de salud global muy relevante.

La infección crónica por VHB incrementa el riesgo de desarrollar complicaciones graves: cicatrización del hígado (cirrosis), insuficiencia hepática o incluso cáncer de hígado.

¿Cómo se transmite? 

El VHB se transmite a través de contacto con sangre, semen u otros fluidos corporales de una persona infectada. Algunas de las vías más frecuentes son: relaciones sexuales sin protección, compartir agujas, jeringas o material de tatuaje/piercing no esterilizado, transfusiones (en contextos donde no se filtra la sangre correctamente), y de madre a hijo durante el parto. 

No se transmite por abrazos, besos, compartir utensilios, ni por agua o alimentos. 

Además, la edad importa: cuando la infección ocurre en la infancia, el riesgo de que se vuelva crónica es mucho más alto.

¿Qué síntomas produce? 

Una de las dificultades principales de la hepatitis B es que muchas personas infectadas no presentan síntomas, especialmente al inicio. 

Cuando hay síntomas, pueden aparecer semanas o incluso meses tras la exposición al virus. Entre los más comunes están: fatiga, falta de apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orina oscura, heces claras, y piel u ojos amarillentos (ictericia). 

En caso de infección aguda grave, puede producirse daño hepático importante o insuficiencia del hígado. En muchos otros casos, la enfermedad crónica avanza lentamente, con síntomas tardíos, lo que resalta la importancia de la prevención y los análisis.

¿Qué es el anticuerpo Hepatitis B (anti-HBs)? 

Cuando el sistema inmunitario se ha enfrentado al virus, ya sea por infección natural o tras la vacuna, puede generar anticuerpos contra la superficie del virus. Este anticuerpo surface se conoce como anti-HBs (o HBsAb). 

  • Si un análisis sanguíneo muestra anti-HBs positivo y el antígeno del virus (HBsAg) negativo, significa que la persona tiene inmunidad: ya sea porque fue vacunada o porque se recuperó de una infección pasada.

  • Las personas con anti-HBs positivo no están infectadas y no pueden transmitir el virus. 

Es una herramienta fundamental en medicina preventiva: saber si alguien está protegido, si necesita vacuna, o si ya ha pasado la infección.

¿Dura siempre esa inmunidad?

No siempre. La concentración de anticuerpos anti-HBs tiende a disminuir con el tiempo. Estudios indican que, entre adultos vacunados, en torno al 58 % mantienen niveles protectores 8 años después de la vacunación. 

Otra investigación más reciente concluye que incluso cuando los anticuerpos bajan por debajo del umbral clásico de protección, muchas personas mantienen inmunidad gracias a la “memoria inmunológica”. 

Esto implica que un titulado bajo no siempre significa ausencia de protección, aunque sí puede justificar seguimiento o evaluación médica si hay factores de riesgo.

Mano con guante sostiene un tubo de sangre con etiqueta “Hepatitis B” y resultado positivo, con varios tubos de muestras de colores desenfocados al fondo
Esto implica que un titulado bajo no siempre significa ausencia de protección, aunque sí puede justificar seguimiento o evaluación médica si hay factores de riesgo.

¿Cómo se detecta la hepatitis B o inmunidad?

La forma de saber si una persona tiene hepatitis B, la ha tenido o está inmunizada es mediante un análisis de sangre. Se suelen medir varios marcadores:

  • HBsAg (antígeno de superficie): indica infección activa (aguda o crónica).

  • Anti-HBs (anticuerpo Hepatitis B): indica inmunidad (vacunación o infección pasada resuelta).

  • Anti-HBc (anticuerpo núcleo): sugiere contacto previo con el virus, pero por sí solo no otorga protección.

Gracias a estos marcadores, los profesionales pueden diferenciar entre:

  • Persona susceptible (sin inmunidad).

  • Persona vacunada.

  • Persona con infección pasada resuelta.

  • Persona infectada actualmente.

Y así guiar recomendaciones de vacunación, seguimiento o tratamiento.

Prevención: la mejor estrategia para el hígado

La prevención es la clave. Las principales medidas que reducen drásticamente el riesgo de hepatitis B son:

  • Vacunación: la vacuna contra hepatitis B es segura y eficaz.

  • Evitar compartir agujas, jeringas o material de inyección.

  • Practicar sexo seguro (uso de preservativos si existe riesgo).

  • Garantizar que instrumentos para tatuajes/piercings estén esterilizados.

  • Realizar pruebas si se cree haber estado expuesto: un test puede detectar infección antes de que haya daño hepático evidente.

  • En embarazadas infectadas, atención especial para prevenir la transmisión al recién nacido. 

Además, mantener un estilo de vida saludable: con una buena alimentación, evitación de tóxicos (como alcohol o fármacos innecesarios) y buenos hábitos de higiene contribuyen a la salud hepática general.

Vial con la etiqueta “Hepatitis B Vaccine” junto a una jeringa, con un fondo de laboratorio desenfocado
Si la hepatitis B evoluciona a crónica, existen tratamientos para controlar la replicación viral y reducir el daño al hígado. En algunos casos se recomiendan antivirales orales; en otros, terapias más especializadas. 

El tratamiento cuando hay infección crónica

Si la hepatitis B evoluciona a crónica, existen tratamientos para controlar la replicación viral y reducir el daño al hígado. En algunos casos, se recomiendan antivirales orales; en otros, terapias más especializadas. 

Recientemente, un estudio demostró que una combinación de vacuna renovada con tratamiento (peg-interferón) puede favorecer la “seroconversión”. Es decir, pasar de un estado de infección persistente a un estado con anticuerpos protectores. 

Este tipo de avances científicos subrayan la importancia del diagnóstico temprano, seguimiento médico y evaluación individualizada.

¿Por qué importa la prevención holística?

Debemos ver la hepatitis B no solo como una infección puntual, sino como un factor que puede afectar profundamente la calidad de vida, silenciosamente, a lo largo de años. Por eso:

  • Es recomendable hacer analíticas preventivas: especialmente en personas con factores de riesgo (exposición, tatuajes, procedimientos, origen de zonas con alta prevalencia).

  • Fomentar un estilo de vida que proteja el hígado: buena alimentación, evitar tóxicos, equilibrio emocional… Todo influye en la capacidad del organismo para responder, curar y mantener la salud.

  • La inmunidad no es solo un dato de laboratorio, sino un estado dinámico: puede mantenerse tras vacunación, bajar, requerir seguimiento, y siempre merece atención personalizada.

Hablar de enfermedades víricas suele dar miedo, pero lo importante es que con conocimiento, prevención y autocuidado podemos reducir mucho el riesgo.

La hepatitis B sigue siendo una amenaza global, con cientos de millones de personas infectadas, muchas sin saberlo. Pero hoy disponemos de herramientas poderosas: la vacuna, los análisis serológicos, tratamientos eficaces y un conocimiento creciente sobre cómo funciona la inmunidad.

Tener conciencia, cuidarse, vacunarse y, si corresponde, hacerse pruebas puede marcar la diferencia. La prevención vale mucho más que curar. Y en el caso de la hepatitis B, proteger tu hígado es proteger tu vida.

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Preguntas frecuentes sobre hepatitis B y anticuerpos

Respondemos a las preguntas más recurrentes sobre hepatitis B y anticuerpos

¿Qué significa tener anticuerpo Hepatitis B (anti-HBs) positivo?

Significa que el sistema inmunitario ha desarrollado protección frente al VHB, ya sea por vacunación o por haber superado una infección. Si además el antígeno (HBsAg) es negativo, la persona no está infectada y no puede transmitir el virus. 

¿Si me vacuné de niño, estoy protegido de por vida?

En muchos casos sí. Estudios muestran que la inmunidad puede durar años, gracias no solo a los anticuerpos, sino también a la memoria inmunitaria. Sin embargo, con el paso del tiempo, los niveles de anticuerpos pueden disminuir, por lo que en algunos contextos — factores de riesgo, inmunosupresión, exposición continua — revisar.

¿Se puede transmitir la hepatitis B al compartir utensilios en casa o besarse?

No. La hepatitis B no se transmite por abrazos, besos, compartir cubiertos, vasos, ni por agua o alimentos. La transmisión requiere contacto con sangre, semen u otros fluidos infectados, y que estos entren en contacto con una mucosa o herida. 

¿Puede una persona con hepatitis B vivir una vida normal?

Sí — especialmente si la infección se detecta a tiempo, se controla con tratamiento y la persona cuida su hígado. Muchas personas con hepatitis B crónica llevan una vida plena; lo clave es el seguimiento médico, hábitos saludables, evitar tóxicos hepáticos y conciencia de su vulnerabilidad.

Comentarios
Begoña Basterrechea
Autor/a: Begoña Basterrechea
  • Docente universitaria en el área de Pharma y Biotech.

  • I+D (formulación y consultoría) y divulgación médica.

  • Redactora especializada en medicina y estilo de vida saludable para diversos laboratorios, empresas del sector healthcare, medios de comunicación y entidades educativas.

Especialista en Biomedicina, Nutrición Clínica y Medicina Integrativa con más de 7 años de experiencia en investigación y redacción médica.

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