Trastorno por atracón, ¿cómo evitarlo y tratarlo?

El trastorno por atracón es un trastorno alimenticio caracterizado por la ingesta descontrolada de grandes cantidades de comida en un corto período de tiempo, acompañado de una sensación de pérdida de control y angustia. A diferencia de otros trastornos alimentarios como la bulimia, el trastorno por atracón no implica conductas compensatorias como el vómito o el ejercicio excesivo.
Este trastorno puede tener un impacto significativo en la salud física y mental de quienes lo padecen. Se ha relacionado con problemas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. Además, puede afectar la autoestima y las relaciones sociales, generando un círculo vicioso difícil de romper.
El trastorno por atracón: causas, factores de riesgo y síntomas
El trastorno por atracón es un trastorno alimenticio en el que una persona experimenta episodios recurrentes de ingesta descontrolada de grandes cantidades de comida, en un corto período de tiempo. Estos episodios se caracterizan por una sensación de falta de control y no van seguidos de conductas compensatorias como el vómito o el ejercicio excesivo.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el trastorno por atracón es una condición psiquiátrica reconocida que implica la presencia de atracones frecuentes sin métodos compensatorios inadecuados, como el uso de laxantes o el vómito autoinducido.
Causas y factores de riesgo del trastorno por atracón
Las causas del trastorno por atracón son multifactoriales y pueden incluir:
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Factores biológicos y genéticos. Una predisposición genética puede influir en los mecanismos de control del apetito y la saciedad.
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Factores psicológicos. Condiciones como la ansiedad, la baja autoestima o el estrés pueden aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno.
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Dietas restrictivas. La realización de dietas demasiado estrictas puede desencadenar episodios de atracones durante o después de la dieta.
Este trastorno es más común en mujeres que en hombres y suele manifestarse en la adolescencia o en la adultez temprana. Otros factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de trastornos alimenticios, la realización de dietas restrictivas y problemas psicológicos como una imagen corporal negativa o estrés.
Síntomas del trastorno por atracón
Los síntomas del trastorno por atracón pueden clasificarse en:
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Síntomas conductuales:
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Consumo de grandes cantidades de comida en períodos cortos.
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Comer sin tener hambre.
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Comer más rápido de lo normal durante los episodios de atracón.
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Problemas de control de impulsos:
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Incapacidad para controlar el impulso de ingerir alimentos.
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Sensación de pérdida de control durante la ingesta.
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Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
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Síntomas emocionales:
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Sentimientos de vergüenza, disgusto o fracaso después del atracón.
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Irritabilidad y tendencia a la depresión.
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Comer a solas o a escondidas debido a sentimientos de vergüenza.
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Frustración, estrés o ansiedad relacionados con la alimentación.
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Reconocer estos síntomas es fundamental para buscar ayuda profesional y abordar el trastorno de manera efectiva.
Cómo prevenir el trastorno por atracón
Aunque no existe una forma infalible de evitar el trastorno por atracón, es posible reducir el riesgo de desarrollarlo o evitar que los episodios se agraven. Identificar los síntomas a tiempo y acudir a un especialista puede marcar la diferencia en la prevención y el tratamiento. Además, incorporar ciertos hábitos saludables puede ayudar a mejorar la relación con la comida y con uno mismo.
Algunas estrategias efectivas para prevenir el trastorno por atracón incluyen:
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Fomentar una imagen corporal positiva. Aceptar y valorar el cuerpo sin importar su forma o tamaño es clave para reducir la presión social relacionada con la alimentación y la autoimagen. Promover una visión saludable de la apariencia personal ayuda a disminuir la insatisfacción corporal, un factor de riesgo asociado a los trastornos alimenticios.
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Adoptar una alimentación equilibrada. Seguir una dieta variada y nutritiva, sin restricciones extremas, reduce la probabilidad de episodios de atracón. Es importante evitar dietas muy estrictas o la eliminación drástica de ciertos alimentos, ya que esto puede desencadenar la compulsión por comer en exceso.
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Desarrollar herramientas de gestión emocional. Aprender a manejar el estrés, la ansiedad y la frustración sin recurrir a la comida como mecanismo de afrontamiento es fundamental. La educación emocional y la terapia pueden ayudar a identificar las causas subyacentes del problema y proporcionar estrategias saludables para regular las emociones.
Si bien estos cambios pueden marcar una diferencia, el apoyo profesional es esencial en la prevención y el tratamiento del trastorno por atracón. Acudir a un especialista en salud mental o nutrición permite abordar el problema desde un enfoque integral y personalizado.
Tratamiento del trastorno por atracón
El abordaje del trastorno por atracón requiere un tratamiento integral que combine diferentes enfoques terapéuticos. Dado que este trastorno tiene causas tanto biológicas como emocionales, su tratamiento debe incluir intervenciones psicológicas, farmacológicas y nutricionales para obtener resultados efectivos y sostenibles en el tiempo.
Terapia psicológica
El tratamiento psicológico es fundamental para ayudar a la persona a comprender y modificar los patrones de pensamiento y comportamiento que perpetúan los episodios de atracón. Algunas de las terapias más efectivas son:
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Terapia cognitivo-conductual (TCC). Se centra en identificar y modificar pensamientos y conductas disfuncionales que favorecen los atracones. A través de estrategias específicas, se enseña a la persona a manejar mejor sus emociones y a desarrollar hábitos de alimentación más saludables. Esta terapia puede aplicarse de manera individual o en sesiones grupales.
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Terapia dialéctico-conductual (TDC). Ayuda a gestionar emociones intensas que pueden desencadenar los atracones. Se enfoca en proporcionar herramientas para tolerar la angustia y mejorar la regulación emocional, reduciendo así la impulsividad alimentaria.
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Terapia interpersonal (TIP). Explora cómo las relaciones personales y los conflictos sociales pueden influir en los atracones. A través de esta terapia, la persona aprende a mejorar sus habilidades de comunicación y a gestionar mejor sus emociones en situaciones interpersonales estresantes.
Tratamiento farmacológico
En algunos casos, el tratamiento farmacológico puede ser útil como complemento de la terapia psicológica. Se ha demostrado que ciertos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como algunos antidepresivos, pueden reducir la frecuencia de los episodios de atracón y mejorar el control de los impulsos. Además, existen fármacos estimulantes que pueden regular el apetito en personas con este trastorno.
Sin embargo, el uso de medicación debe ser evaluado y supervisado por un profesional de la salud, ya que no sustituye la terapia psicológica y puede tener efectos secundarios.
Seguimiento nutricional
El apoyo de un nutricionista es clave para ayudar a la persona a estructurar una alimentación equilibrada y eliminar patrones restrictivos que puedan propiciar los atracones.
Algunas estrategias incluyen:
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Establecer un plan de comidas regular para evitar periodos prolongados sin ingerir alimentos.
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Aprender a reconocer las señales de hambre y saciedad.
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Reintroducir de forma controlada alimentos que la persona pueda percibir como "prohibidos" para reducir la ansiedad por ellos.
El tratamiento del trastorno por atracón debe ser personalizado y adaptado a las necesidades individuales de cada persona. Un enfoque multidisciplinar, que combine terapia psicológica, apoyo nutricional y, en algunos casos, medicación, puede mejorar significativamente la calidad de vida y la relación con la comida.
Consejos para evitar el trastorno por atracón
Evitar los episodios de atracón no solo implica controlar la alimentación, sino también desarrollar estrategias que ayuden a manejar los factores emocionales y ambientales que los desencadenan. Implementar hábitos saludables y trabajar en la relación con la comida puede marcar la diferencia en la prevención de este trastorno.
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Comprender el problema. Buscar la causa de los atracones ayudará a comprender la raíz del problema. Por eso, es muy importante que si se encuentran síntomas de estar sufriendo un trastorno por atracón, se pida apoyo a un especialista que ayude a buscar la causa de este trastorno y poder tratarlo.
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Realizar todas las comidas diarias. A menudo, los atracones se realizan de manera nocturna, si realizamos todas las comidas del día, con los nutrientes y calorías necesarias se podrá evitar el atracón nocturno, ya que no se habrá pasado hambre durante el día. Lo ideal es realizar las comidas siempre a la misma hora y no dejar pasar más de 4 horas entre comida y comida, siguiendo una dieta sana.
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Actividades de evitación cuando aparezca la tentación. Realizar una tarea placentera, que demande concentración, hará que se desvíe la atención a la comida cuando se tengan ganas de comer. También es útil poner una meta de tiempo para realizar una comida, es decir esperar, esperar un tiempo determinado para comer y así aumentar el tiempo de espera entre compulsión y acción de comer.
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Descifrar las señales de alerta. Entender el cuerpo y descifrar las señales que da previas a un atracón hará que se pueda llegar a evitarlo.
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Tener una despensa sana. Comprar alimentos sanos, y llenar la despensa de ellos o bien alejar los alimentos que más tientan, hará que no se recurra a alimentos perjudiciales para la salud, ya que muchas veces dichos atracones son por adicción a azúcares y grasas, así se evitan los atracones por adicción. También es útil apostar por alimentos picantes, porque estos envían la señal de saciedad al cerebro más rápido que los alimentos ricos en azúcar.
Recuperar el control: cómo superar el trastorno por atracón y mejorar la relación con la comida
El trastorno por atracón es una condición que afecta no solo la alimentación, sino también la salud emocional y la calidad de vida de la persona afectada, e incluso a su alrededor. Los episodios de ingesta compulsiva suelen estar relacionados con factores psicológicos y hábitos poco saludables, por lo que su prevención y tratamiento requieren un enfoque integral.
Para reducir el riesgo de desarrollar este trastorno, es fundamental mantener una alimentación equilibrada, gestionar las emociones de manera saludable y fortalecer la autoestima. También es importante estar atentos a las señales de alerta y no dudar en buscar apoyo profesional si los episodios de atracón se presentan con frecuencia.
Comprender que la alimentación no debe ser una fuente de culpa o ansiedad, sino un aspecto clave del bienestar, es esencial para construir una relación más sana con la comida. Con la orientación adecuada y el compromiso con el autocuidado, es posible recuperar el control y mejorar la calidad de vida.
Preguntas frecuentes sobre el trastorno por atracón
¿Cuáles son las principales señales de alerta del trastorno por atracón?
Las señales más comunes incluyen comer grandes cantidades de comida en poco tiempo, sentir una pérdida de control al comer, ingerir alimentos sin hambre real, comer en secreto por vergüenza y experimentar culpa o angustia después de los episodios de atracón.
¿El trastorno por atracón es lo mismo que la bulimia?
No. Aunque ambos implican episodios de ingesta excesiva, la bulimia se caracteriza por conductas compensatorias como vómitos, uso de laxantes o ejercicio excesivo. En el trastorno por atracón, no existen estos métodos compensatorios, lo que puede derivar en aumento de peso y problemas metabólicos.
¿El trastorno por atracón tiene tratamiento?
Sí. Su tratamiento incluye terapia psicológica, principalmente la terapia cognitivo-conductual, que ayuda a modificar pensamientos y comportamientos relacionados con la alimentación. En algunos casos, se emplea medicación y se recomienda el acompañamiento de un nutricionista para mejorar los hábitos alimenticios.
¿Las dietas estrictas pueden causar el trastorno por atracón?
Sí. Las dietas demasiado restrictivas pueden generar un ciclo de privación y atracón, ya que el cuerpo y la mente reaccionan ante la prohibición de ciertos alimentos con un deseo compulsivo de ingerirlos en exceso. Es preferible seguir un plan de alimentación equilibrado y sostenible.
¿El trastorno por atracón puede afectar la salud física?
Sí. Puede provocar aumento de peso, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. También puede afectar la salud digestiva y el metabolismo. A nivel emocional, está asociado con ansiedad, depresión y baja autoestima, por lo que es importante tratarlo a tiempo.
¿Se puede superar el trastorno por atracón sin ayuda profesional?
En algunos casos leves, adoptar hábitos saludables y aprender estrategias de gestión emocional pueden ser útiles. Sin embargo, cuando los episodios son frecuentes y afectan la calidad de vida, es recomendable acudir a un especialista en salud mental y nutrición para un tratamiento adecuado.
¿Cómo se puede evitar un episodio de atracón?
Algunas estrategias incluyen mantener un horario regular de comidas, no saltarse comidas, identificar desencadenantes emocionales, practicar técnicas de relajación y realizar actividades alternativas cuando aparezca la urgencia de comer. El apoyo de un profesional puede ayudar a controlar los impulsos alimentarios.
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