Frenillo lingual en bebés, ¿cuándo es un problema y qué hacer?
Hay tantos mitos en torno a la lactancia materna que añadir el frenillo a la ecuación puede resultar abrumador. Entre el 1,7% y el 4,8% de los recién nacidos presenta anquiloglosia, es decir, un frenillo lingual que restringe la movilidad de la lengua. Puede parecer una cifra pequeña, pero cuando afecta a la lactancia, sus consecuencias son muy visibles desde los primeros días de vida: tomas interminables, dolor en el pezón, bebé que no gana peso.
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¿Qué es el frenillo lingual en bebés y cuándo se convierte en un problema?
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¿Cómo saber si el frenillo está afectando a la lactancia del bebé?
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¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia? El papel del equipo multidisciplinar
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¿Cuándo está indicado operar el frenillo lingual en bebés? Lo que dice la evidencia
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Frenotomía, frenectomía y rehabilitación: en qué consiste cada intervención
¿Qué es el frenillo lingual en bebés y cuándo se convierte en un problema?
El frenillo lingual es una pequeña membrana de tejido mucoso que une la cara inferior de la lengua con el suelo de la boca. Todos los bebés lo tienen. El problema surge cuando esa membrana es demasiado corta, gruesa o poco elástica, limitando la libre movilidad de la lengua. A esta alteración congénita se la denomina anquiloglosia o lengua anclada.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) describe cuatro tipos de frenillo según la clasificación de Coryllos, que van desde el tipo I —delgado, visible, inserción en la punta de la lengua— hasta el tipo IV —submucoso, invisible a simple vista, que solo se palpa—. Este último es el más difícil de diagnosticar y el que genera mayor controversia clínica. La anquiloglosia es tres veces más frecuente en niños que en niñas y tiene componente familiar.
Conviene aclarar desde el principio que no todo frenillo lingual que parece corto constituye un problema. La indicación para actuar es funcional, no anatómica: si el bebé mama con eficacia y la madre no siente dolor, no hay motivo para intervenir aunque el frenillo tenga una apariencia llamativa.
¿Cómo saber si el frenillo está afectando a la lactancia del bebé?
Los signos de alerta son la brújula más útil para las familias. Hay que observar tanto al bebé como a la madre durante una toma completa.
En el bebé:
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No consigue un agarre profundo al pecho o se suelta con frecuencia.
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Hace chasquidos o ruidos durante la toma.
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Las tomas son muy largas (más de 45 minutos) o muy frecuentes sin que el bebé quede saciado.
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Se queda dormido al pecho por fatiga, no por saciedad.
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Pierde leche por las comisuras.
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No gana peso de forma adecuada a pesar de mamar con frecuencia.
En la madre:
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Dolor persistente en el pezón durante y después de las tomas.
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Grietas en la aréola causadas por el agarre superficial.
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Sensación de vaciado incompleto o episodios repetidos de congestión mamaria.
Estos síntomas no son exclusivos de la anquiloglosia lactancia. Antes de atribuirlos al frenillo, hay que descartar otras causas: técnica de agarre incorrecta, postura inadecuada, bajo tono muscular del bebé o interferencias de tetinas y chupetes.
Por eso, es fundamental que un profesional especializado observe una toma completa antes de emitir cualquier diagnóstico. Si también se está teniendo dificultades tras una cesárea, conviene revisar los consejos sobre cómo dar el pecho tras una cesárea para descartar otras variables.
¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia? El papel del equipo multidisciplinar
El diagnóstico del frenillo corto en recién nacidos es clínico y funcional. La herramienta más utilizada en el ámbito pediátrico es la escala de Hazelbaker, que evalúa cinco ítems de aspecto y siete de función lingual. Se considera anquiloglosia significativa cuando la puntuación de aspecto es igual o inferior a 8 o la de función igual o inferior a 11. No basta con una fotografía ni con la observación visual del frenillo en reposo. La interpretación requiere valoración conjunta de ambas subescalas.
La valoración ideal la realiza un equipo multidisciplinar formado por el pediatra o neonatólogo (para valorar el crecimiento), la matrona o consultora de lactancia IBCLC (para observar la mecánica de la toma) y el logopeda especializado en terapia miofuncional orofacial (para la evaluación funcional de la lengua). Este abordaje conjunto es especialmente importante porque la falta de consenso diagnóstico entre distintas especialidades —cada una con sus propias herramientas— es una realidad que explica por qué las familias reciben opiniones a veces contradictorias.
Un dato que refleja esta falta de homogeneidad: las cifras de prevalencia de anquiloglosia oscilan entre el 1,7% y el 11% según el criterio diagnóstico utilizado. La Academia Americana de Pediatría (AAP) alertó en 2024 de un aumento sostenido de las frenotomías, con tasas que casi se duplicaron entre 2012 y 2014 en EE.UU. El criterio debe ser siempre funcional: no toda anquiloglosia necesita intervención.
¿Cuándo está indicado operar el frenillo lingual en bebés? Lo que dice la evidencia
La cirugía del frenillo lingual en bebés está indicada cuando la anquiloglosia interfiere de forma real con la lactancia materna y esa dificultad no mejora con correcciones posturales, de agarre o de técnica. La forma del frenillo por sí sola no justifica ninguna intervención.
El comité de lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda ofrecer siempre asesoramiento en una consulta de lactancia como primer paso, antes de plantear la cirugía. Una vez confirmada la indicación, la intervención debe realizarse cuanto antes para no comprometer la lactancia ni la ganancia de peso. La decisión no debe tomarse pensando en posibles problemas del habla futuros: la evidencia no respalda operar de forma preventiva en neonatos sin dificultades actuales.
Tampoco hay que olvidar que algunos frenillos pueden ganar elasticidad de forma natural durante los tres primeros años de vida, por lo que en casos moderados sin impacto funcional evidente, la observación es una opción válida.
Frenotomía, frenectomía y rehabilitación: en qué consiste cada intervención
Cuando se confirma la indicación quirúrgica, existen varias opciones en función del tipo y la severidad de la anquiloglosia:
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Frenotomía: corte simple del frenillo. Es el procedimiento habitual en recién nacidos (de 0 a 6 meses). Se realiza sin anestesia general, dura apenas minutos y el sangrado es mínimo. El bebé puede volver al pecho en cuestión de minutos u horas.
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Frenectomía: escisión más completa que incluye el tejido submucoso. Indicada para frenillos tipo III o IV, o cuando la frenotomía es insuficiente. Puede requerir anestesia local o sedación.
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Frenuloplastia: técnica más compleja que reposiciona el tejido para garantizar una postura lingual óptima. Reservada para casos severos o cuando se necesita sutura.
Independientemente de la técnica empleada, la rehabilitación logopédica postoperatoria es imprescindible. Sin ejercicios específicos guiados por un logopeda en terapia miofuncional, la cicatriz puede volver a unir el frenillo (reancilación) y los resultados no ser permanentes. Una cirugía sin rehabilitación es solo la mitad del tratamiento. La AAP 2024 señala explícitamente que los ejercicios de estiramiento post-frenotomía para evitar la reancilación no están recomendados.
Es importante tener en cuenta que un mal agarre al pecho por la succión ineficaz puede hacer que el bebé ingiera más aire de lo habitual, lo que puede relacionarse con algunos casos de cólico del lactante. En estos casos, la resolución del frenillo lingual en bebés puede contribuir a mejorar también la comodidad digestiva del recién nacido.
Ante cualquier sospecha, la recomendación es siempre acudir al pediatra y a un especialista en lactancia para que observen una toma completa. Una segunda opinión antes de operar es siempre bienvenida.
¿Cómo observar una toma en casa antes de ir al médico?
Antes de la visita al pediatra, es muy útil que la familia haga este ejercicio de observación durante una toma completa —y si es posible, la grabe en vídeo:
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Comprobar el agarre: ¿los labios del bebé quedan evertidos (hacia afuera) o se enrollan hacia dentro?
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Escuchar: ¿hay chasquidos, ruidos de succión o el bebé se desengancha y vuelve a engancharse?
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Medir el tiempo: ¿la toma dura más de 40-45 minutos sin que el bebé muestre señales claras de saciedad (puños abiertos, cuerpo relajado)?
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Observar a la madre: ¿hay dolor durante o después de la toma? ¿El pezón sale deformado ("en pico de lápiz") tras la succión?
Un vídeo de la toma grabado en casa puede ser de gran ayuda para el profesional: en muchos casos permite ver en segundos lo que cuesta semanas describir con palabras. La consultora de lactancia IBCLC puede hacer una valoración completa a partir de esa grabación en la primera visita.
Preguntas frecuentes sobre el frenillo lingual en bebés
¿El frenillo lingual corto puede estirarse solo sin operar?
Sí, es posible. Durante los tres primeros años de vida la cavidad oral crece y el frenillo puede ganar elasticidad de forma natural. En frenillos moderados sin impacto funcional demostrado, muchos especialistas optan por la observación antes de plantear cualquier cirugía.
¿Si no se opera ahora, afectará al habla de mi hijo/a?
La evidencia científica no respalda operar el frenillo en neonatos de forma preventiva para evitar problemas del habla futuros. Si a los 3-4 años el niño presenta dificultades para pronunciar determinados fonemas (como la 'r') que no mejoran con logopedia, entonces puede valorarse la intervención quirúrgica.
¿Qué profesional hace el diagnóstico del frenillo lingual en bebés?
El diagnóstico debe ser multidisciplinar: pediatra o neonatólogo para valorar el crecimiento, consultora de lactancia IBCLC o matrona para observar la mecánica de la toma, y logopeda especializado en terapia miofuncional orofacial para la evaluación funcional de la lengua. La cirugía la realiza un cirujano pediátrico, otorrinolaringólogo u odontopediatra con experiencia.
¿Cuándo puede volver el bebé al pecho después de la frenotomía?
En la mayoría de los casos, el bebé puede volver al pecho en minutos u horas. Es habitual observar una mejora del agarre en los primeros días tras la intervención, especialmente si se acompaña de rehabilitación logopédica y se mantiene el apoyo de una consultora de lactancia.
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