Reflujo en bebés, ¿por qué ocurre y cómo aliviarlo? new
El reflujo en bebés es la subida de la leche desde el estómago hacia el esófago y la boca, y en la mayoría de los casos es normal. Según la revista Pediatría Integral (2019), alrededor del 50% de los menores de 3 meses regurgita al menos una vez al día. Suele mejorar hacia los 6 meses y desaparecer entre los 12 y los 14, según MedlinePlus.
¿Qué es el reflujo en bebés y por qué se produce?
El reflujo en bebés se produce porque el cardias, la válvula muscular que separa el esófago del estómago, todavía es inmaduro y no cierra del todo. Cuando el estómago está lleno, parte de la leche vuelve a subir. A esto se suman otros factores propios de los primeros meses:
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Un estómago pequeño, que se llena enseguida.
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Una alimentación casi exclusivamente líquida.
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Pasar mucho tiempo tumbado.
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El aire que traga el bebé durante las tomas.
El reflujo gastroesofágico (RGE) es el fisiológico: el bebé regurgita, pero come, crece y está bien. La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es mucho menos frecuente y aparece cuando el reflujo causa molestias o complicaciones, como dolor, rechazo de las tomas o poca ganancia de peso (Asociación Española de Pediatría, AEP, 2023).
¿Cuáles son los síntomas del reflujo en bebés?
El síntoma principal es la regurgitación: el bebé expulsa pequeñas cantidades de leche sin esfuerzo, a menudo con un eructo, después de las tomas o al cambiar de postura. La mayoría de los bebés regurgita sin esfuerzo y sigue tranquilo después. Si come con ganas, gana peso y descansa bien, se trata de un reflujo fisiológico.
Es importante no confundirlo con el vómito, que es la expulsión con fuerza del contenido del estómago, con contracción del abdomen, y que suele molestar al bebé (Pediatría Integral, 2019).
Cuando el reflujo causa molestias, MedlinePlus describe otros síntomas:
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Irritabilidad, sobre todo durante o después de comer.
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Arquear la espalda durante las tomas.
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Tos, arcadas o dificultad para tragar.
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Rechazo del pecho o del biberón.
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Poca ganancia de peso.
El llanto y la irritabilidad después de las tomas pueden indicar que el reflujo causa molestias. Si el llanto aparece en rachas, sobre todo por la tarde, y el bebé no regurgita, puede tratarse de un cólico del lactante, un problema distinto.
¿Cuánto dura el reflujo en bebés?
El reflujo en bebés suele empezar entre las 2 y las 3 semanas de vida, alcanza su máximo entre los 4 y los 5 meses y mejora mucho a partir de los 6, cuando el bebé empieza a sentarse y a tomar alimentos sólidos, según la Academia Americana de Pediatría (AAP, 2019). Al año, menos del 5 % de los bebés sigue regurgitando (Pediatría Integral, 2019).
Es raro que se mantenga más allá de los 18 meses (Mayo Clinic, 2026). Algunos bebés tienen más probabilidad de que el reflujo se prolongue o cause problemas, como los nacidos prematuros o los que tienen enfermedades pulmonares o neurológicas.
¿Cuándo preocuparse por el reflujo en bebés?
El reflujo en bebés solo preocupa cuando afecta al crecimiento o se acompaña de otros síntomas. Sobre el reflujo gastroesofágico en bebés, la AEP(2023) y Mayo Clinic (2026) recomiendan consultar con el pediatra ante estas señales:
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Vómitos con fuerza o en proyectil.
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Vómitos verdes, amarillos, con sangre o con aspecto de posos de café.
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Sangre en las heces o heces negras.
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Rechazo del alimento o irritabilidad marcada al comer o al acostarlo.
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Tos persistente, pitos o dificultad para respirar.
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Dificultad para ganar peso.
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Regurgitaciones que aumentan de forma clara, que empiezan a partir de los 6 meses o que no mejoran a partir de esa edad.
Para valorar el crecimiento, el pediatra compara el peso y la talla con las tablas de referencia. Los percentiles indican si el bebé sigue su propia curva, que es lo que importa más que una cifra aislada.
¿Cómo aliviar el reflujo en bebés?
El reflujo fisiológico no necesita tratamiento, pero algunos cambios en la alimentación reducen las regurgitaciones. Mayo Clinic (2026) y la AAP (2022) recomiendan:
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Darle de comer con el cuerpo incorporado, no tumbado del todo.
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Mantenerlo erguido en brazos entre 20 y 30 minutos después de cada toma.
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Hacer tomas más pequeñas y frecuentes, sin forzarle a terminar.
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Hacer una pausa para facilitar el eructo si parece necesitarlo, sin forzarlo.
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Evitar los juegos movidos justo después de comer.
La hamaca o la silla del coche no sirven para este fin: la postura semitumbada no reduce el reflujo y puede empeorarlo (Pediatría Integral, 2019).
Lactancia materna y leche de fórmula
Los bebés que toman el pecho no necesitan ningún cambio: se mantiene la lactancia materna. Con biberón, las fórmulas antirregurgitación (AR), más espesas, hacen que la leche llegue menos a la boca, aunque no eliminan el reflujo (AEP, 2023). No conviene cambiar de fórmula, ni espesar la leche con cereales, sin indicación del pediatra.
¿Cómo dormir a un bebé con reflujo?
El reflujo en bebés no cambia las pautas de sueño seguro: el bebé debe dormir igual que cualquier otro, boca arriba, sobre un colchón firme y plano, sin almohadas ni objetos blandos. Según la AAP (2019), elevar la cabecera de la cuna no mejora el reflujo y aumenta el riesgo de que el bebé se deslice hacia una postura que dificulte su respiración. Tampoco se recomiendan las cuñas ni los cojines posicionadores.
Dormir boca abajo o de lado no es una alternativa, porque aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante. Lo que sí ayuda es esperar entre 20 y 30 minutos después de la toma antes de acostarlo.
¿Qué tratamiento tiene el reflujo en bebés?
En la mayoría de los casos, el único tratamiento es esperar a que el aparato digestivo madure y aplicar las medidas anteriores. Los medicamentos para reducir el ácido del estómago no se recomiendan en lactantes con reflujo sin complicaciones, porque no hay pruebas de que sirvan (Pediatría Integral, 2019). Solo el pediatra puede indicarlos, durante un tiempo limitado, cuando hay una ERGE con esofagitis, es decir, inflamación del esófago, o poca ganancia de peso. La cirugía se reserva para casos muy excepcionales (Mayo Clinic, 2026).
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.