¿Qué son los cálculos renales y qué síntomas provocan?
Los síntomas de los cálculos renales pueden parecerse a los de otras afecciones, especialmente en mujeres. En este artículo, explicamos qué son los cálculos renales y cuáles son las señales de alarma para buscar atención médica.
¿Qué son los cálculos renales?
El cálculo renal es el término médico para referirse a las piedras en el riñón. También se conoce como nefrolitiasis o litiasis renal y se forman a partir de compuestos orgánicos y minerales presentes en la orina. Existen cálculos renales de diferentes tamaños, cuanto más grande sea mayor probabilidad hay de que quede atascado en el uréter (conducto por el que desciende la orina desde el riñón hasta la vejiga), impidiendo el flujo de orina.
¿Por qué se forman los cálculos renales?
Los cálculos renales se forman cuando hay una sobresaturación de minerales -como el calcio, el oxalato, fosfato o el ácido úrico- en la orina. Esta concentración provoca la agrupación de cristales pudiendo dar lugar a un cálculo.
No hay una única causa de cálculos renales, pero sí varios factores que aumentan el riesgo de padecerlos:
-
Predisposición genética
-
Dieta rica en sodio y/o proteínas animales
-
Deshidratación
-
Sobrepeso y obesidad
-
Diabetes
-
Enfermedad inflamatoria intestinal
-
Cirugía de bypass gástrico
¿Cuáles son los síntomas de cálculos renales en mujeres?
Los síntomas suelen ser similares en hombres y mujeres, aunque en mujeres pueden confundirse con infecciones urinarias. Los síntomas de cálculos renales más comunes son:
-
Dolor intenso tipo cólico en uno o ambos lados de la espalda baja. Puede irradiar hacia el abdomen o la ingle.
-
Dolor al orinar (disuria) o sensación de ardor.
-
Sudoración.
-
Náuseas y vómitos.
-
Fiebre.
-
Sangre en la orina (hematuria).
-
Aumento de la frecuencia urinaria.
Asimismo, también pueden haber cálculos renales asintomáticos que se descubren en ecografías o radiografías de abdomen.
El cólico nefrítico es un cuadro clínico causado por la obstrucción del flujo urinario que cursa con un dolor intenso y puede acompañarse de náuseas, vómitos y hematuria. El 90% de los casos es causado por una litiasis urinaria.
¿Cuándo conviene buscar atención médica?
Cuando aparece dolor intenso en el flanco o en la espalda baja que perdura en el tiempo o va en aumento. Es fundamental consultar con un/a profesional sanitario/a en caso de estar embarazada, ser monorreno/a (tener un solo riñón) o si se ha dejado de orinar.
¿Cómo prevenir los cálculos renales?
La prevención se basa en reducir los factores que pueden favorecer la formación de cristales, es decir:
-
Beber suficiente líquido, preferentemente agua. Mantenerse bien hidratado ayuda a diluir la orina y evitar la concentración de minerales.
-
Reducir la cantidad de sal, evitando la comida precocinada, los embutidos y los snacks salados.
-
Mantener una ingesta adecuada de calcio, aproximadamente de 1000-1200 mg al día. La disminución del calcio en la dieta puede aumentar la excreción de oxalato por vía urinaria lo cual se relaciona con mayor probabilidad de cálculos. Entre los alimentos más ricos en calcio, destacan los lácteos, las acelgas, las espinacas, las semillas de sésamo, las almendras, las sardinas, los boquerones (con espina), el brócoli, las almejas y las alubias blancas.
-
No abusar de la proteína animal (carne, pescado, marisco y huevos) ya que puede aumentar los niveles de ácido úrico y favorecer determinados tipos de cálculos renales. Resulta conveniente alternar con fuentes de proteína de origen vegetal que aportan mayor cantidad de fibra, menos grasas saturadas y más grasas mono- y poliinsaturadas. Algunos alimentos ricos en proteína vegetal son las legumbres, derivados como el tofu o el tempeh, los frutos secos y algunos pseudocereales como la quinoa.
-
Mantener un peso saludable con la adquisición de hábitos como realizar ejercicio físico de forma regular y seguir una alimentación sana. El sobrepeso y la obesidad se asocian a un mayor riesgo de cálculos renales.
¿Cómo tratar los cálculos renales?
El tratamiento de los cálculos renales depende de varios factores. En algunos casos se eliminan por la orina de manera natural. Otras veces, se necesita de alguna intervención como:
-
Tratamiento farmacológico con tiazidas, citrato alcalino, magnesio, alopurinol y otros, dependiendo del tipo de litiasis.
-
Intervenciones quirúrgicas como la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), la ureteroscopia con litotricia láser y la nefrolitotomía percutánea (PCNL). En casos más extremos, también hay posibilidad de cirugía laparoscópica y técnicas abiertas.
En caso de los cálculos de oxalato cálcico, también se recomienda evitar el consumo de alimentos ricos en oxalato (como espinacas, acelgas, nueces, ruibarbo, etc.), evitar el xilitol y asegurar la ingesta diaria recomendada de calcio.
Para los cálculos de ácido úrico, es importante evitar alimentos como vísceras, marisco y carnes rojas, así como el alcohol.
Conclusión
Existen muchos tipos de cálculos renales dependiendo de su composición, tamaño y localización. Saber reconocer sus síntomas principales puede ayudar a actuar a tiempo, seguir las medidas prescritas por el/la profesional sanitario/a y evitar complicaciones. Se estima que, la mitad de las personas que tienen un primer episodio de cálculos renales sufrirá otro en los próximos años. Por ello, es importante seguir las recomendaciones para prevenir la formación de cálculos como asegurar una buena hidratación, cuidar la dieta y mantener un peso saludable.
Preguntas frecuentes sobre los cálculos renales
¿Quién puede tener cálculos renales?
Los cálculos renales pueden afectar a hombres y mujeres en cualquier edad. No obstante, es más frecuente que aparezcan entre los 15 y los 45 años. Afecta alrededor del 10% de la población en países industrializados.
¿Los cálculos renales se deben a una mala alimentación?
Si bien la dieta es un factor que puede estar implicado en la formación de cálculos renales, no siempre es la causa principal ni la única.
¿Cómo eliminar las piedras en el riñon sin cirugía?
En la mayoría de los casos, no se requiere cirugía. Los cálculos renales suelen expulsarse solos, con la realización de ciertos cambios en la dieta, con la ayuda de fármacos, etc. No obstante, en casos de cálculos grandes que han quedado atascados y/o producen complicaciones (como infección) puede ser necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos.
Productos y servicios relacionados