Varicela en adultos: síntomas, complicaciones y tratamiento
La varicela en adultos supone una minoría del total de casos (en torno al 10‑15%), pero concentra aproximadamente 8 de cada 10 fallecimientos por esta infección, según datos epidemiológicos españoles. Aunque la vacunación universal infantil ha reducido drásticamente la incidencia en España, esta enfermedad sigue afectando a personas adultas no inmunes y puede cursar con complicaciones graves.
La causa es el virus varicela-zóster, el mismo agente que provoca la varicela infantil y que puede reactivarse años después en forma de herpes zóster. En la edad adulta, los síntomas tienden a ser más intensos, la fiebre dura más y aumenta el riesgo de complicaciones, especialmente sin inmunidad previa o con defensas reducidas. La vigilancia es prioritaria también durante el embarazo.
¿Qué es la varicela?
La varicela en adultos es una infección causada por el virus varicela-zóster (VVZ), un patógeno altamente contagioso de la familia Herpesviridae que se transmite por vía aérea o por contacto directo con las lesiones cutáneas. Tras la infección primaria, el virus permanece latente en los ganglios nerviosos sensitivos y puede reactivarse décadas después en forma de herpes zóster.
En personas adultas, la respuesta inmunitaria difiere de la infantil. Los síntomas suelen ser más intensos, la fiebre persiste más días y aumenta el riesgo de complicaciones, especialmente sin inmunidad previa.
Incidencia en España y en el mundo
La incorporación de la vacunación sistemática infantil en 2016 ha modificado profundamente la epidemiología de la enfermedad en España. Según el Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII, la tasa de incidencia descendió de 354 casos por 100.000 habitantes en 2016 a 18 casos por 100.000 en 2021 (Boletín Epidemiológico Semanal, 2025). La cobertura vacunal nacional alcanzó en 2024 el 95,8 % para la primera dosis y el 90 % para la segunda (Ministerio de Sanidad).
En la práctica clínica, muchos diagnósticos en personas adultas se retrasan al confundirse los pródromos con un cuadro gripal común, lo que aumenta el malestar y reduce la eficacia del tratamiento antiviral si se inicia tarde.
Síntomas de la varicela en adultos
La varicela en adultos inicia entre 10 y 21 días tras el contagio con un cuadro inespecífico que precede a la erupción cutánea. El malestar general es más intenso y prolongado que en la infancia, con fiebre alta sostenida y mayor afectación del estado general.
Reconocer las primeras señales facilita el aislamiento precoz y el inicio del tratamiento antiviral cuando esté indicado.
Síntomas antes de la erupción
Antes de aparecer las lesiones cutáneas suele observarse un cuadro pseudogripal con cansancio marcado, mialgias, pérdida de apetito y dolor de cabeza. Esta fase prodrómica dura habitualmente entre 24 y 72 horas y se acompaña de malestar general más pronunciado que en niños.
Fases de la erupción cutánea
La erupción es el signo característico de la enfermedad. Aparece entre el primer y el tercer día tras los pródromos y evoluciona en oleadas sucesivas, lo que produce el típico patrón en «cielo estrellado» con lesiones en distintas fases coexistiendo.
Las lesiones recorren tres etapas claras: máculas o pequeñas pápulas rojizas → vesículas con líquido transparente → costras tras 4-6 días. En personas adultas, las lesiones tienden a ser más numerosas, más profundas y con mayor afectación de mucosas (boca, faringe, zona genital).
Periodo de contagio
La varicela en adultos es contagiosa desde uno o dos días antes de la aparición de la erupción hasta que todas las lesiones han formado costra (habitualmente 5-7 días tras el inicio del exantema). Durante este periodo es frecuente una fiebre alta sostenida, superior y más prolongada que en pacientes pediátricos.
Complicaciones de la varicela en adultos
La varicela en adultos provoca hospitalización con una frecuencia notablemente mayor que en preescolares y concentra la mayoría de los desenlaces fatales por esta enfermedad (Anales de Pediatría). La intensidad de la replicación viral y la respuesta inmunitaria explican esta diferencia.
Entre las complicaciones más relevantes destacan la neumonía vírica, las sobreinfecciones bacterianas de la piel, la afectación neurológica y, en gestantes, las consecuencias para el feto.
Neumonía por varicela
La neumonía vírica es una de las complicaciones más graves y características en la edad adulta. En algunas series clínicas se ha descrito en hasta un 10‑15% de las personas adultas con primoinfección por varicela que requieren hospitalización, y suele iniciar entre 1 y 6 días después de la erupción cutánea. Sin tratamiento, la neumonía por varicela se asocia a mortalidades que pueden situarse en torno al 10‑30%, mientras que el uso precoz de aciclovir las reduce de forma significativa. En pacientes inmunodeprimidos o gestantes la mortalidad puede acercarse al 40%.
Tabaquismo, EPOC, edad avanzada e inmunosupresión incrementan el riesgo. Tos, disnea o dolor torácico durante el exantema requieren valoración médica inmediata.
Varicela en el embarazo
La infección durante la gestación es una situación de riesgo que requiere seguimiento obstétrico estrecho. La transmisión vertical antes de la semana 20 puede provocar síndrome de varicela congénita; la infección perinatal —entre 5 días antes y 2 días después del parto— puede originar varicela neonatal grave.
Cicatrices, sobreinfecciones y herpes zóster posterior
Las lesiones más profundas y la mayor tendencia al rascado favorecen las sobreinfecciones bacterianas (estafilococo, estreptococo) y las cicatrices residuales, más visibles que en la infancia. Décadas después, el virus puede reactivarse como herpes zóster, con dolor neurálgico intenso y, en algunos casos, neuralgia postherpética persistente que afecta al descanso y a la actividad cotidiana.
Tratamiento de la varicela en adultos
El tratamiento de la varicela en adultos combina antivirales orales precoces y medidas sintomáticas, con el objetivo de acortar la duración de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones. La indicación de antivirales sistémicos es prácticamente universal en personas mayores de 12 años no vacunadas, sobre todo cuando el cuadro es moderado o grave o existen factores de riesgo.
La eficacia del tratamiento depende de su inicio precoz, idealmente en las primeras 24-72 horas tras la aparición del exantema.
Antivirales
Según el Manual MSD profesional (edición 2025), valaciclovir y famciclovir son los antivirales orales de elección en personas adultas inmunocompetentes, dada su mayor biodisponibilidad. El aciclovir oral resulta menos óptimo. En personas inmunodeprimidas y en complicaciones graves se administra aciclovir por vía intravenosa.
El uso de antivirales reduce el número de lesiones, acorta la duración de la fiebre y disminuye el riesgo de complicaciones cuando se inicia en las primeras 24 horas tras la erupción.
Tratamiento sintomático
Las medidas sintomáticas incluyen reposo, hidratación abundante, paracetamol para la fiebre y compresas frías para el picor. La higiene cutánea con jabones suaves y el uso de ropa holgada de algodón ayudan a evitar sobreinfecciones.
Es fundamental no administrar ácido acetilsalicílico (aspirina) por su asociación con el síndrome de Reye, y se desaconseja el uso de ibuprofeno en varicela por un posible aumento del riesgo de complicaciones cutáneas bacterianas.
Cuándo se requiere hospitalización
El ingreso hospitalario se reserva para complicaciones respiratorias (neumonía con hipoxemia), afectación neurológica (encefalitis, ataxia), infecciones cutáneas extensas, gestantes con clínica grave o pacientes inmunodeprimidos. La varicela en adultos con cualquier signo de empeoramiento brusco —fiebre persistente, dificultad respiratoria, alteración del nivel de consciencia o lesiones con secreción purulenta— justifica la valoración en urgencias.
Prevención: vacunación y profilaxis
La prevención mediante vacunación es la medida más eficaz frente a la varicela en adultos y reduce de forma significativa tanto el riesgo de contagio como la gravedad de la infección si llega a producirse.
La vacuna también disminuye el riesgo de reactivación posterior en forma de herpes zóster y constituye una protección comunitaria relevante para personas vulnerables que no pueden vacunarse.
Vacuna contra la varicela en adultos no inmunes
En personas adultas susceptibles —sin antecedentes de la enfermedad ni de vacunación previa—, la pauta consta de dos dosis separadas por un intervalo de 4 a 8 semanas. Está especialmente indicada en quienes conviven con personas vulnerables, profesionales sanitarios, mujeres en edad fértil que prevean un embarazo y personas con factores de riesgo laboral o clínico.
La vacuna está contraindicada durante el embarazo, en inmunodeficiencias graves y en alergia conocida a sus componentes; en estos casos se valoran alternativas individualizadas con seguimiento médico especializado.
Profilaxis postexposición
Tras una exposición de riesgo en personas no inmunes existen dos estrategias preventivas. La administración de la vacuna en los primeros 3 a 5 días tras el contacto previene entre el 79 % y el 100 % de las formas moderadas o graves de la enfermedad, según el Comité Asesor de Vacunas de la AEP (manual 2026). En grupos de alto riesgo en los que la vacuna está contraindicada —embarazadas no inmunes, personas inmunodeprimidas, recién nacidos expuestos—, la inmunoglobulina específica frente a varicela-zóster (IGVZ) es la opción recomendada, idealmente en las primeras 96 horas, con eficacia hasta los 10 días tras el contacto.
Calendario vacunal en España 2026
El calendario común del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud incluye dos dosis: la primera a los 15 meses y la segunda a los 3-4 años. En enero de 2026 Andalucía ha adelantado la segunda dosis a los 2 años, siguiendo la recomendación del Comité Asesor de Vacunas de la AEP, y la han secundado la Comunidad Valenciana y Galicia. Existe rescate vacunal financiado para adolescentes y para personas adultas no vacunadas y sin antecedente de la enfermedad, según los criterios de edad y riesgo establecidos en cada comunidad autónoma.
Varicela en adultos: checklist rápido en casa
Cuando aparece una erupción compatible con varicela en una persona adulta, puede ser útil seguir este esquema sencillo mientras se acude al profesional sanitario:
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Comprobar la respiración.
¿Hay sensación de ahogo, respiración rápida o dolor en el pecho al respirar? Si la respuesta es sí, es un motivo para acudir a urgencias sin demoras. -
Vigilar la fiebre y el estado general.
Fiebre alta que no cede con paracetamol, malestar intenso o dificultad para mantenerse en pie son señales de alarma que justifican una valoración médica preferente. -
Revisar piel y mucosas a diario.
Lesiones que se vuelven muy dolorosas, con pus, mal olor o enrojecimiento extendido alrededor pueden indicar sobreinfección bacteriana y requieren tratamiento específico. -
Extremar la hidratación y el descanso.
Beber agua con frecuencia, evitar el alcohol y priorizar el descanso ayuda al sistema inmunitario a controlar la infección y reduce el riesgo de complicaciones, especialmente en personas con otras enfermedades de base. -
Proteger a las personas vulnerables del entorno.
Embarazadas no inmunes, personas en tratamiento inmunosupresor y recién nacidos deben evitar el contacto estrecho con la persona con varicela; ante una exposición accidental, es importante consultar cuanto antes para valorar vacunación o inmunoglobulina específica.
Preguntas frecuentes sobre varicela en adultos
¿Cuánto dura la varicela en adultos?
La varicela en adultos suele durar entre 7 y 14 días desde la fase prodrómica hasta la formación de costras en todas las lesiones. La recuperación es habitualmente más lenta que en la infancia y exige más reposo, sobre todo si aparece fiebre alta sostenida o complicaciones cutáneas.
¿Cuándo deja de ser contagiosa la varicela en adultos?
Una persona con varicela deja de ser contagiosa cuando todas las lesiones cutáneas han formado costra, lo que ocurre habitualmente entre 5 y 7 días tras el inicio del exantema. Antes de ese momento, debe evitar el contacto cercano con personas no inmunes, embarazadas e inmunodeprimidas.
¿Se puede tener varicela más de una vez siendo adulto?
Padecer varicela dos veces es excepcional. Lo habitual es que el sistema inmunitario genere protección duradera tras la primera infección. Lo que sí puede ocurrir es la reactivación posterior del virus en forma de herpes zóster, una manifestación distinta y localizada del mismo virus.
¿Qué hacer tras una exposición a la varicela sin haberla pasado y sin estar vacunado?
En las primeras 3 a 5 días tras la exposición conviene acudir al centro de salud para valorar la vacunación postexposición, que previene entre el 79 % y el 100 % de las formas moderadas o graves. En embarazadas no inmunes, personas inmunodeprimidas o recién nacidos expuestos puede estar indicada la inmunoglobulina específica (IGVZ).
¿Cuándo conviene volver a consultar al médico?
Conviene una valoración médica urgente si aparecen fiebre alta persistente, dificultad respiratoria, lesiones con secreción purulenta, dolor torácico, alteración del nivel de consciencia, deshidratación o si la persona afectada está embarazada o presenta inmunosupresión.
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