Varicela en adultos: síntomas, complicaciones y tratamiento
La varicela en adultos no es habitual, pero cuando aparece suele dar más problemas que en la infancia. La causa es el virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela en niños y que puede reactivarse años después en forma de herpes zóster.
En la edad adulta, los síntomas tienden a ser más intensos, la fiebre dura más y el riesgo de complicaciones aumenta, sobre todo si no estás vacunado o tienes las defensas bajas. También requiere más atención en el embarazo.
¿Qué es la varicela?
La varicela en adultos es una infección causada por el virus varicela-zóster, un virus muy contagioso que se transmite por el aire o por contacto directo con las lesiones de la piel. Tras el primer contagio, el virus no desaparece: queda latente en el organismo y puede reactivarse años después.
En personas adultas, el sistema inmunitario responde de forma distinta que en la infancia. Por eso, los síntomas suelen ser más intensos y el riesgo de complicaciones aumenta, sobre todo si no existe inmunidad previa.
La vacunación ha reducido mucho los casos, ya que gran parte de la población está hoy vacunada contra la varicela-zóster.
Incidencia en España y en el mundo
Hoy la varicela es menos frecuente que hace décadas, pero sigue apareciendo en adultos que no pasaron la enfermedad de niños o no recibieron la vacuna. También puede afectar a personas con defensas bajas, donde el virus encuentra más facilidad para activarse.
En la práctica clínica, muchos diagnósticos en adultos llegan tarde porque se confunden los primeros síntomas con un cuadro gripal común. Esto retrasa el tratamiento y aumenta el malestar.
Síntomas de la varicela en adultos
La varicela en adultos suele empezar de forma poco específica y avanzar rápido hacia la erupción cutánea. En comparación con los niños, el malestar general es más intenso y dura más días.
Reconocer las primeras señales ayuda a aislarte a tiempo y a iniciar tratamiento si el médico lo indica.
Síntomas antes de la erupción
Antes de que aparezcan las lesiones en la piel, es frecuente notar un cuadro similar a una infección viral común. Durante esta fase inicial puedes sentir cansancio marcado, dolor muscular y pérdida de apetito.
También es habitual el dolor de cabeza, que a menudo se acompaña de sensación de malestar general y dificultad para concentrarte en tareas habituales.
Fases de la erupción cutánea
La erupción es el signo más característico de la varicela. Suele aparecer entre una y tres semanas tras el contagio y evoluciona por fases que pueden coincidir en el tiempo.
Los síntomas más visibles son las pequeñas ampollas con líquido que pican y se extienden por el tronco, la cara y, en algunos casos, por mucosas como la boca o la zona genital.
Estas lesiones pasan por tres etapas claras: primero surgen pequeñas protuberancias, después vesículas llenas de líquido y, por último, costras que indican que la piel empieza a curarse.
Periodo de contagio
La varicela en adultos es contagiosa incluso antes de que veas las primeras ampollas. El riesgo empieza unos días antes de la erupción y se mantiene hasta que todas las lesiones se han cubierto de costra.
Durante este periodo también puede aparecer fiebre, a menudo más alta y duradera que en la infancia, lo que incrementa la sensación de debilidad y la necesidad de reposo.
Complicaciones de la varicela en adultos
La varicela en adultos no solo provoca más molestias, también conlleva un mayor riesgo de complicaciones. La razón es que la infección suele ser más intensa y el organismo tarda más en controlarla.
Entre los problemas más habituales están las sobreinfecciones de la piel, la afectación pulmonar y las cicatrices, que pueden quedar marcadas si las lesiones se infectan o se rascan.
En personas con defensas bajas, la evolución puede ser más compleja y requerir seguimiento médico estrecho. Por eso, ante síntomas intensos o empeoramiento, conviene consultar sin esperar.
Varicela en el embarazo
La varicela durante el embarazo requiere especial atención médica. La infección puede afectar al desarrollo del bebé y aumentar el riesgo de complicaciones, sobre todo si ocurre en determinadas etapas de la gestación.
La infección materna por varicela debe ser valorada por un equipo sanitario, que decidirá el tratamiento y el seguimiento más adecuados para proteger a la madre y al feto.
Cicatrices y dolor persistente
En adultos, las lesiones cutáneas suelen ser más profundas. Si se rompen o se infectan, pueden dejar marcas visibles en la piel, algo menos frecuente en la infancia.
Además, cuando el virus se reactiva más adelante como herpes zóster, puede aparecer dolor prolongado en la zona afectada, incluso cuando la piel ya ha curado. Este malestar puede interferir en el descanso y en las actividades diarias.
Tratamiento de la varicela en adultos
El tratamiento de la varicela en adultos busca dos objetivos claros: reducir la duración de los síntomas y evitar complicaciones. A diferencia de lo que ocurre en la infancia, en adultos el uso de antivirales suele estar indicado.
Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejor suele ser la evolución. Por eso, ante los primeros signos, conviene consultar.
Antivirales
Los antivirales ayudan a frenar la replicación del virus y a acortar el curso de la enfermedad. Los más utilizados son aciclovir, valaciclovir y famciclovir.
Estos fármacos funcionan mejor cuando se empiezan en las primeras horas desde la aparición de la erupción. En adultos, también se indican con más frecuencia si hay riesgo de complicaciones, defensas bajas o embarazo.
Tratamiento sintomático
Además del tratamiento antiviral, es importante aliviar los síntomas. El reposo, una buena hidratación y el uso de medicamentos para la fiebre ayudan a sobrellevar mejor la infección.
Para el picor, mantener la piel limpia, evitar rascar las lesiones y aplicar compresas frías puede reducir molestias y disminuir el riesgo de infección de la piel. También conviene llevar ropa holgada y de algodón.
Cuándo se requiere hospitalización
En la mayoría de los casos, la varicela en adultos se puede manejar en casa con seguimiento médico. Aun así, hay situaciones en las que se necesita ingreso hospitalario.
Esto ocurre si aparecen complicaciones respiratorias, afectación neurológica, infecciones cutáneas extensas o si la persona tiene un sistema inmunitario debilitado. El embarazo también puede requerir vigilancia más estrecha según la evolución.
Prevención: vacunas disponibles
La prevención es clave para evitar la varicela en adultos, sobre todo por el hecho de que en esta etapa suele cursar con más intensidad. La herramienta más eficaz es la vacunación, indicada en personas que no han pasado la enfermedad ni han sido vacunadas en la infancia.
Vacunarte reduce de forma clara el riesgo de contagio y también la probabilidad de sufrir complicaciones si llegas a infectarte. Es una medida especialmente relevante si convives con personas vulnerables o trabajas en entornos con contacto estrecho.
La vacuna también tiene un papel importante en la prevención de la reactivación del virus en forma de herpes zóster. En adultos de más edad o con defensas bajas, esta protección ayuda a evitar cuadros dolorosos y prolongados.
Ten en cuenta que, si estás embarazada o tienes una enfermedad que afecta al sistema inmunitario, la decisión de vacunarte debe valorarse con tu médico. En estos casos, el seguimiento personalizado permite elegir la opción más segura.
Preguntas frecuentes sobre varicela en adultos
¿Cuánto dura la varicela en adultos?
La varicela en adultos suele durar entre una y dos semanas. El malestar general aparece primero y la erupción cutánea evoluciona durante varios días, hasta que todas las lesiones forman costra. En adultos, la recuperación puede ser más lenta que en niños y requerir más reposo.
¿Cuándo deja de ser contagiosa la varicela en adultos?
Una persona con varicela es contagiosa desde unos días antes de que aparezcan las ampollas y deja de serlo cuando todas las lesiones se han cubierto de costra. Mientras haya vesículas activas, existe riesgo de contagio y conviene evitar el contacto cercano.
¿Se puede tener varicela más de una vez siendo adulto?
Lo habitual es pasar la varicela una sola vez. Sin embargo, el virus puede reactivarse años después en forma de herpes zóster. No es una segunda varicela, sino otra manifestación del mismo virus, con síntomas distintos y localizados.
¿Es necesario pedir la baja laboral si tengo varicela de adulto?
En la mayoría de los casos sí. La varicela en adultos suele cursar con fiebre, cansancio intenso y riesgo de contagio. Además del malestar, es importante evitar transmitir el virus en el trabajo, sobre todo si hay personas vulnerables en el entorno.
¿Cuándo debo volver a consultar al médico?
Conviene consultar de nuevo si la fiebre no baja, aparecen dificultades para respirar, las lesiones se infectan o el dolor es intenso. También si estás embarazada o tienes defensas bajas, ya que la evolución puede requerir seguimiento más estrecho.
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